AVENTURA
El deporte extremo favorito de Juliana Awada en San Martín de los Andes
En el esplendor de los montes y con el verano como marco, Juliana Awada se aleja del bullicio de eventos y cámaras para sumergirse en una rutina que le resulta cada vez más familiar: el trekking. Desde que la ex primera dama descubrió esta actividad en San Martín de los Andes, se ha convertido en una parte esencial de sus veranos.
San Martín de los Andes no es solo el destino elegido por su belleza natural, sino que para Awada representa un refugio de la cotidianidad. Allí, acompañada de un grupo selecto de amigos o en compañía íntima de su familia "Mauricio Macri y Antonia" se aventura por los senderos que serpentean entre lagos y montañas patagónicas.
A diferencia de muchas personalidades que optan por los lujos y la vida ostentosa, Juliana abraza la simpleza del entorno natural. Una clara muestra de ello es su guardarropa de trekking que equilibra función y moda. Sus elecciones de prendas son cuidadosamente elegidas para reflejar tanto su sentido de la moda como la practicidad requerida por la actividad. Gorras, pantalones de gabardina y camisas oversize son ya un sello distintivo en sus expediciones, siempre adaptándose al terreno sin descuidar su esencia sofisticada.
Cada jornada extendida en la montaña es para Awada un regalo de la naturaleza. Las largas caminatas, que a menudo culminan en vistas impresionantes o en rústicos refugios de montaña, se vuelven experiencias meditativas. "Después de 5 horas caminando por la montaña, llegar a un refugio es una recompensa inigualable", compartía Awada en una publicación en redes sociales que evidenciaba su conexión creciente con Patagonia.
Lejos del maquillaje y la producción que el círculo social al que pertenece suele acarrear, Juliana Awada se adentra en el corazón de la Patagonia con el espíritu de quien busca no solo desconectarse sino también re-encontrarse. En San Martín de los Andes, lo ajeno se torna favorito: un bocadillo improvisado se transforma en un banquete, y la quietud del bosque reemplaza el ruido del mundo moderno, permitiéndole experimentar un profundo vínculo con la naturaleza.