Muerte de Valeria Lobos: la querella pidió 20 años de prisión para su expareja
Valeria Lobos tenía 37 años cuando recibió el disparo fatal: a quemarropa, Franco Montoya (de 26), le descerrajó un tiro con una escopeta de fabricación casera. Tras dos meses de agonía, la mujer murió en el Castro Rendón. Habían tenido una relación de pareja que no prosperó, y la noche del 12 de octubre de 2024 hubo una discusión en la vivienda de Centenario, que terminó en tragedia. Pero la justicia no hizo prosperar el pedido de calificar el hecho como “femicidio”.
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El juez de Garantías, Luis Georgetti, desestimó esa figura y sólo aceptó que sea juzgado como “homicidio agravado por el uso de un arma de fuego”. La causa llegó a la instancia de “juicio abreviado” parcial: Montoya aceptó su responsabilidad penal, y ahora queda la definición del monto de la pena.
La querella, que representa a los hermanos de Lobos, pidió 20 años de prisión, mientras que los fiscales Andrés Azar y Carolina Gutiérrez solicitaron 19 años. La defensa, por su parte, pidió el mínimo: 10 años y seis meses.
Montoya cometió el crimen el 12 de octubre de 2024, en una vivienda ubicada en la ciudad de Centenario. Ese día, entre las 21:20 y las 21:50, discutió con la víctima y le efectuó un disparo en el abdomen con un arma de fabricación casera. La mujer fue trasladada al hospital y permaneció internada más de dos meses en terapia intensiva, hasta que falleció el 18 de diciembre.
Valeria agonizó durante dos meses en terapia intensiva del Castro Rendón. El disparo a quemarropas le había destruido el estómago y el esófago. Foto: archivo.
Según la investigación, la agresión ocurrió luego de una discusión en la que la Lobos le pidió que se retirara de la vivienda en la que le había dado alojamiento y arrojó su ropa al patio. La autopsia determinó que los daños provocados por el disparo fueron la causa de la muerte.
La polémica: ¿fue femicidio o no?
El análisis de si se trató de un femicidio o no ya venía desde antes. La jueza Carina Álvarez había rechazado esa calificación, al puntualizar que “no toda muerte de una mujer es femicidio”. Y cuestionó a la fiscalía por no haber demostrado esa situación en la fase previa.
El fiscal Andrés Azar apeló esa decisión ante el Tribunal de Impugnación, que revocó la decisión de Álvarez y ordenó una nueva audiencia de control de acusación. El nuevo juez, Luis Georgetti, tampoco consideró que había elementos para avanzar con la figura de “femicidio”. Entonces, la fiscalía la desestimó para dar paso al juicio abreviado. La causa pasó a ser “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.