A 28 años del triple crimen en Cipolletti, un caso que aún duele y sigue sin justicia
Un domingo, 9 de noviembre de 1997, Verónica Villar, María Emilia González y su hermana Paula decidieron dar un paseo por la ciudad. Las tres jóvenes, con sueños y futuros por delante, caminaban sin saber que ese paso sería el último de sus vidas. Mientras la tarde caía, su ausencia comenzó a preocupar a sus familias, algo que no era habitual.
Sin embargo, la policía no intervino con la urgencia que se requería y aconsejó esperar 48 horas para reportar a las desaparecidas. Fue la insistencia de la comunidad la que movilizó a los primeros rastrillajes.
El dolor se transformó en indignación. La ciudad entera, paralizada por el horror, exigió respuestas. Los padres de las víctimas, Juan y Ofelia Mosconi, Ulises González y Susana Guareschi, encabezaron las movilizaciones, buscando justicia en medio del lamento colectivo. Sin embargo, la investigación estuvo plagada de irregularidades. En 1997 el Código Penal argentino todavía no había incluido la figura del “femicidio”, así que la causa se canalizó como “triple crimen” y así fue conocida a nivel nacional. Hubo un único detenido: Claudio Kielmasz, que pasó de ser un “testigo protegido” a convertirse en el principal imputado. Finalmente fue condenado a prisión perpetua por el secuestro y muerte de las chicas
Muchos creen que el crimen fue más grande de lo que se vio y que otros responsables nunca fueron llevados ante la justicia. Las familias de las jóvenes siguen luchando por conocer la verdad, mientras el eco del caso resuena en la memoria colectiva.
En el juicio de 2001 también había sido condenado Guillermo González Pino, que recibió una pena de 18 años de prisión. Sinembargo, el Superior Tribunal de Justicia revocó la prisión y ordenó su liberación.
En 2022 González Pino, que estaba cumpliendo una condena por diversas estafas en Villa Regina, fue expulsado del país bajo la figura del “extrañamiento”.
También en mayo de 2002, el terror volvió a Cipolletti. Un nuevo triple femicidio sacudió a la ciudad: Mónica García, Carmen Marcovecchio y Alejandra Carbajales fueron asesinadas en un laboratorio clínico. Este nuevo crimen, aún sin esclarecer, dejó claro que la violencia contra las mujeres en la ciudad sigue siendo una herida abierta.