2025-11-11

DELICIA TOTAL

Cuánto cuesta comer en Pastasole, el restaurante de pastas que abrió Rusherking

El cantante se metió de lleno en el mundo gastronómico y abrió un local en el barrio porteño de Palermo. ¿Qué ofrece?

Rusherking no deja de sorprender. Esta vez no fue con una nueva canción ni con una colaboración inesperada, sino con una apuesta completamente distinta: el cantante santiagueño abrió su propio restaurante en pleno Palermo y demostró que su curiosidad artística también puede trasladarse al mundo gastronómico.

El local se llama Pastasole y está pensado como una experiencia donde la tradición italiana se cruza con la estética moderna, urbana y cosmopolita que define al artista. En una de las zonas más transitadas del barrio, el lugar se impone con un concepto simple pero cuidado, una carta breve que combina sabor y diseño, y una ambientación pensada para que cada visita tenga su toque especial.

“Siempre tuve el sueño de abrir una cafetería o un restaurante. El año pasado, en Nueva York, conocí esta franquicia y supe que quería traerla a Buenos Aires”, contó Rusherking al presentar su nuevo proyecto. Y el entusiasmo se nota: el artista se involucró en cada detalle del lanzamiento, desde el menú hasta la identidad visual del espacio.

El restaurante de Rusherking ofrece platos clásicos, con ese toque reconfortante que tienen las pastas caseras pero adaptadas al ritmo de la ciudad. El fettuccine alfredo, por ejemplo, cuesta 9,90 dólares, aunque el valor puede variar según las combinaciones.

 

Las salsas -bolognese, pesto, arrabbiata o pomodoro e basilico- van de 3 a 4 dólares, mientras que las proteínas como pollo cremoso, camarones al ajo, salmón ahumado o albóndigas se suman por un extra de 4 dólares. En total, una comida completa ronda entre 16 y 18 dólares, sin incluir bebida.

Más allá de los precios, el verdadero diferencial está en la propuesta. Pastasole combina el espíritu artesanal de la cocina italiana con una estética moderna, de tonos cálidos, luz tenue y detalles instagrameables. Hay mesas comunitarias, servicio rápido y una ambientación que invita a quedarse.

Pero si bien este emprendimiento representa un nuevo desafío, Rusherking aclaró que su pasión por la música sigue intacta. “Estoy cumpliendo uno de mis sueños. La pasta siempre me gustó, así que poder combinar la música con la comida es algo que me hace muy feliz”, expresó con una sonrisa.

Con solo 25 años, Rusherking demuestra que no tiene techo: de los escenarios al mundo de la gastronomía, su nueva etapa parece combinar todo lo que lo define -la creatividad, la estética y la búsqueda constante de algo distinto-.

 

 

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