Un padre volvió después de 40 años y acordó una cuota alimentaria para su hija con discapacidad
El regreso inesperado de un hombre a Cipolletti, después de cuatro décadas sin contacto con su familia, abrió un capítulo inédito en una historia marcada por la ausencia. Volvió para fijar una cuota alimentaria destinada a su hija con discapacidad, quien requiere acompañamiento económico permanente y había quedado desprotegida durante años.
El acuerdo se concretó en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (CIMARC), con ambas partes presentes.
El conflicto se remonta a los años 80, cuando el hombre se mudó a Chile y cortó todo vínculo con su familia. La madre quedó sola a cargo de cuatro hijos, sin recibir nunca una dirección, un teléfono ni una señal posterior de acercamiento.
Con el paso del tiempo, reconstruir ese vínculo se volvió imposible y los chicos crecieron sin contacto con su padre biológico. Mientras tanto, la responsabilidad económica y emocional recayó únicamente en la mujer.
Uno de los hijos logró independizarse, otro formó su familia, pero una de las hermanas continuó necesitando asistencia permanente debido a una discapacidad. La falta de aportes paternales se extendió durante casi medio siglo, hasta que la situación se volvió insostenible y la madre inició un reclamo formal en CIMARC.
La defensora pública que acompañó el trámite intentó durante semanas localizar al hombre por distintos medios. Tras varios intentos fallidos, fue una notificación enviada por WhatsApp la que, inesperadamente, obtuvo respuesta.
El hombre confirmó su identidad, aceptó participar de la mediación y viajó desde Chile para presentarse en persona, asistido por un abogado particular.
Durante la reunión, el ambiente se mantuvo respetuoso y el mediador logró habilitar un intercambio mínimo entre ambas partes. Después de cuarenta años de silencio absoluto, el diálogo, aunque breve, fue un hecho significativo.
El padre aceptó abonar una cuota alimentaria equivalente al 30% de su haber jubilatorio, además del Sueldo Anual Complementario.
Los pagos deberán realizarse entre el 1 y el 10 de cada mes, a partir de enero de 2026. Para diciembre de este año, se comprometió a efectuar una transferencia inmediata para evitar cualquier vacío en la cobertura de su hija.
El acuerdo refleja un reconocimiento tardío de una responsabilidad pendiente durante décadas, y aporta una previsibilidad económica que la familia no tenía.
El CIMARC fue fundamental para destrabar un conflicto que llevaba años sin salida judicial. La modalidad autocompositiva permitió un acercamiento que, por vía tradicional, habría sido prácticamente imposible debido a la falta de datos del hombre durante tanto tiempo.
En Río Negro, la mediación es un paso obligatorio en numerosos procesos familiares y se consolida como una herramienta eficaz para resolver conflictos complejos sin atravesar litigios largos y costosos.