TERNURA
Julián Álvarez y Emilia Ferrero disfrutaron su última escapada antes de ser padres
El famoso delantero del Manchester City, Julián Álvarez, y su pareja, Emilia Ferrero, protagonizaron recientemente un especial último viaje antes de embarcarse en la monumental travesía de la paternidad. La inminente llegada de su primogénito, al que llamarán Amadeo, ha llenado sus días de expectativas y dulces redobles de emoción. Fue Emilia la que decidió abrir una ventana a este íntimo viaje compartiendo varios momentos en su perfil de Instagram, con la frase emotiva: “Áltima escapada antes de que llegue Amadeo. Los amo”. Esta manifestación pública de afecto se acompañó de un álbum de fotos que manifestaba un ambiente de serenidad y calidez, plenamente diseñado para gozar en pareja.
El destino que eligieron es un oasis de calma, perfecto para aquellos que desean desconectar y zambullirse en el orgullo de una conexión íntima lejos de la arrolladora rutina. Las espléndidas piscinas y la densa naturaleza envolvieron hermosamente sus días, donde el tiempo asumió una natural y reparadora lentitud, como si necesitara ajustarse al próximo ritmo de sus nuevas vidas. Los paisajes incorporaban un manto azul despejado, formando un marco inolvidable a este pletórico de amor viaje.
La escenografía del viaje romántico fue iluminada por la cálida luz de las caminatas bajo cielos estrellados. La pareja disfrutó tardes de senderismo con sutiles lucientes arcos, embelleciendo pintura escénica a cada uno de sus pasos, haciendo sentir a cada huella una pequeña escena de película romántica. Llevando cómodo y holgado atuendo, Julián acompañó a Emilia, quien elegantemente vestía ropa ajustada que marcó tiernas curvas de embarazo.
Otro fragmento lumínico del álbum mostrado, exhibe momentos contemplativos junto al mar, testimoniando un poético respiro. Julián Álvarez girado ante el aguado horizonte y Emilia disfrutando reposeras costeras, atraparon un instante donde se traduce necesidad de pausa frente al gran torbellino. No solo un respiro por cauces futuros de paternidad, sino igualmente disiparse de los compromisos deportivos inferidos en la máxima competencia futbolera europea.
Una adición del ámbito doméstico encontró lugar también en su itinerario, cuando disfrutaron de una modernista gastronomía omnidiscurriéndose en un comedor con grandes ventanales a verdes hojas y construcciones humildes. La mínima ornamentación y un confort lumínico se prestaron a enfatizar que este momento fuese puramente singular, libre de prisa, flashes y programación.