ESCÁNDALO
Así respondió L-Gante cuando le preguntaron si pagó por sexo
La televisión en vivo tiene ese fascinante elemento de sorpresa donde, a menudo, se descubren inusitadas reacciones de sus invitados. En esta ocasión, el popular cantante de cumbia y trap, L-Gante, se encontró inmerso en uno de esos momentos únicos durante una entrevista que lo llevó a un incómodo pero revelador terreno personal.
Apareciendo en el programa televisivo de la legendaria Moria Casán, L-Gante llegó al set con la intención de hablar sobre sus futuros proyectos musicales y la resolución de algunos problemas legales que lo han mantenido en la palestra pública. Sin embargo, en el dinámico ambiente del estudio, aquello que parecía un encuentro liviano rápidamente se transformó en una prueba más perspicaz de su personalidad.
El evento central ocurrió cuando Moria, conocida por su habilidad de provocar y profundizar en la vida privada de sus entrevistados con un toque de humor irreverente, lo condujo hacia uno de los segmentos más agudos de su propuesta: el popular juego del "yo nunca". El sitio televisivo cobró una notable tensión cuando la pregunta clave fue lanzada al aire: había un interés genuino por conocer si L-Gante alguna vez se había puesto en una situación que implicara transacciones económicas dentro del contexto íntimo.
Cuestionado sobre si había recurrido o sería capaz de recurrir a tales medidas, la reacción del artista fue de firme negación. Explicó con claridad que no practica el pago por favores sexuales y que jamás le ofrecería dinero a una mujer en tales circunstancias. En ese sentido, L-Gante mantuvo que un gesto o detalle es diferente a pagar por implicar dinero en sórdidos encuentros, dejando ver su perspectiva en el asunto.
El intercambio con Moria Casán no solo arrojó claridad sobre la postura personal de L-Gante en cuanto al uso de dinero en relaciones íntimas, sino que también permitió un atisbo del lado menos flamboyante del personaje. A través de estas confesiones televisadas, el cantante mostró facetas que constantemente son cubiertas por su imagen pública más bravucona, despejando, aunque sea brevemente, el telón protector alrededor de su vida privada.