Lo acusó por el robo de una billetera y lo mató a golpes
Todo comenzó con un reclamo que fue subiendo de tono: un sujeto fue a reclamarle a su vecino por el robo de una billetera, y de las palabras pasó a la acción. Le propinó una golpiza feroz, que terminó con el agredido agonizando y abandonado en el interior de la vivienda. Segundo Ortega agonizó durante varias horas, hasta que fue encontrado muerto, con su cuerpo apoyado contra una heladera vieja.
Leé también: Seis delincuentes en bicicleta asaltaron a un joven en el acceso a los puentes
El hecho se produjo durante la madrugada del domingo y el homicida fue detenido días después. El miércoles se lo acusó formalmente de homicidio simple, que puede tener una pena de entre 8 y 25 años de prisión. Permanecerá con prisión domiciliaria hasta la realización del juicio, una medida que le pareció suficiente a la fiscalía. El juez de Garantías, Lucas Yancarelli, ordenó que se realicen rondines policiales entre tres y cuatro veces por día, en horarios alternativos, para asegurarse del cumplimiento de la medida cautelar.
La fiscal del caso Guadalupe Inaudi, sostuvo que el acusado (N.A.M.0.), se presentó entre las 4 y las 5 de la madrugada del domingo en la vivienda de la víctima, Segundo Ortega, ubicada en el sector "Las Florcitas" de barrio Valentina Norte de Neuquén. Fue a reclamarle por la presunta sustracción de su billetera.
Tras una discusión, la agredió con reiterados golpes de puño y puntapiés dirigidos principalmente a la cabeza, el tórax y el abdomen. Cuando Ortega ya se encontraba gravemente herido e imposibilitado de valerse por sí mismo, el acusado lo arrastró y lo dejó recostado sobre una heladera vieja en desuso ubicada en el patio del domicilio. Luego se retiró a su vivienda, situada a pocos metros, sin solicitar asistencia médica.
Como consecuencia de la agresión, Ortega sufrió múltiples fracturas en el cráneo, el macizo facial y las costillas, además de una contusión pulmonar y traumatismos abdominales, lesiones que derivaron en un hematoma subdural traumático que le provocó la muerte.
En la misma audiencia, la fiscal Inaudi solicitó la imposición de una detención domiciliaria por el plazo de seis meses, al sostener que existía peligro de fuga en función de la gravedad del hecho, la violencia desplegada, la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima y la pena en expectativa, que prevé un mínimo de 8 años de prisión de cumplimiento efectivo.
Consideró que ese riesgo procesal podía neutralizarse, en el caso concreto, con ese tipo de medida de coerción menos grave que la prisión preventiva, como es una detención en domiciliaria con rondines policiales, debido a la imposibilidad de colocar una tobillera electrónica en la zona de la ciudad en la que está ubicada la vivienda.
El juez Lucas Yancarelli, ante la falta de oposición de la defensa, tuvo por formulados los cargos, declaró abierta la investigación por el plazo de cuatro meses y dictó la detención domiciliaria del imputado por seis meses. Asimismo, ordenó que se realicen rondines policiales entre tres y cuatro veces por día, en horarios alternativos, y libró el oficio correspondiente a la comisaría de la zona para garantizar el cumplimiento de la medida.