Preocupación por la masiva concurrencia al dique: insisten en que no está permitido bañarse
Con la llegada del calor intenso y el cierre del año, los espacios cercanos al agua se convierten en un punto de encuentro para cientos de personas de Contralmirante Cordero, Barda del Medio y localidades vecinas. Sin embargo, desde el municipio vuelven a encenderse las alarmas: no está permitido bañarse en el dique, en el canal principal de riego ni en otros sectores de riesgo, pese a que la práctica continúa repitiéndose cada verano.
Así lo remarcó el intendente Horacio Zuñiga en diálogo con LU19 AM 690, al señalar que la zona del dique Ballester y el río Neuquén es “compleja y peligrosa”, con antecedentes de personas ahogadas en años anteriores. “Casi todos los años hemos tenido que lamentar víctimas, muchas veces gente que no conoce el lugar ni los riesgos y se arroja al agua”, explicó.
Zuñiga detalló que, si bien actualmente el caudal es bajo desde el embalse hacia aguas abajo —lo que genera una falsa sensación de seguridad—, el peligro sigue latente. “No tiene profundidad ni una fuerte corriente en algunos sectores, pero eso puede cambiar de un momento a otro”, advirtió.
Uno de los puntos más críticos es el sector conocido como El Salto, en la localidad de Cordero, donde el agua baja con un caudal de alrededor de 60 metros cúbicos por segundo. “Es una masa de agua impresionante, con mucha turbulencia. Lo que toca, lo lleva al fondo”, sostuvo el jefe comunal. En ese lugar, el municipio debió colocar un cerco perimetral luego de reiterados hechos trágicos, medida que logró reducir los incidentes.
También alertó sobre el riesgo de arrojarse desde zonas altas del dique o compuertas. “El agua trae troncos y sedimentos. Por más buen nadador que sea alguien, puede golpearse, perder el conocimiento y terminar ahogado”, indicó, recordando que incluso hay sectores que parecen profundos pero esconden barro y sedimentos acumulados.
Si bien el municipio realiza recorridas y controles, especialmente en el camping y zonas más concurridas, Zuñiga reconoció que el problema persiste: “La gente sigue yendo, aunque esté prohibido. No son balnearios, son campings y cursos de riego”.
Finalmente, el intendente apeló a la responsabilidad individual y colectiva para evitar nuevas tragedias. “Año tras año repetimos lo mismo para no tener que lamentar una víctima. Respetar las prohibiciones puede salvar vidas”.