ESCAPADA
Iván de Pineda viajó a Bariloche con Luz Barrantes y se alojaron en una mansión de Bariloche
Cada año, el reconocido modelo y presentador Iván de Pineda encuentra una renovada oportunidad para desconectarse del ajetreo de la gran ciudad. Su destino preferido no es otro que el sereno sur argentino. Esta vez, junto a su pareja Luz Barrantes, ha elegido nuevamente el pintoresco escenario de Bariloche para disfrutar de unas relajantes vacaciones lejos de la rutina agobiante. Allí, en la tranquilidad de su escondite vacacional, la pareja revela un lado más íntimo de sus vidas.
Bariloche, con su majestuoso telón de montañas, se convierte en el refugio perfecto para quienes buscan paz y armonía. Los tranquilizantes paseos por sus calles y la amable interacción con locales destacan una interacción personal lejana al habitual frenesí mediático. La pareja es conocida por su perfil bajo, y pocas imágenes han trascendido, pero aquellas que lo han hecho reflejan días cargados de armonioso disfrute. La conexión con la naturaleza local fluoresce en cada sonrisa compartida durante almuerzos discretos y conversaciones interminables, cargadas de la simplicidad que sólo un lugar como este puede ofrecer.
El entorno que han elegido para hospedarse es ciertamente un punto alto del viaje. La mansión en la cual se alojan está diseñada con el auténtico espíritu de la Patagonia, fusionando la sólida piedra y la calidez de la madera, todo ello coronado por ventanales que presentan un vasto bosque. Cada rincón de este paraíso es reflejo del ideal vacacional: inundado de luz natural, colores terrosos y el reconfortante chisporroteo de una chimenea. Este es el hogar temporal donde el enlace entre diseño y naturaleza permite a Iván y Luz restablecer un equilibrio exquisito en sus vidas.
En el interior de la mansión, los amplios espacios invitan a un estilo de vida basado en la comodidad. Las habitaciones conectadas por espacios abiertos integran sala de estar, comedor y cocina, promoviendo una constante interacción con la vista a la naturaleza gracias a sus ventanales. Los espacios para relajarse, equipados con cómodos sillones e iluminación suave, son un santuario para la lectura o el simple deleite de las vistas circundantes.
Sin embargo, la verdadera joya la revelan los momentos más privados, esos en que los detalles se disfrutan plenamente: la cálida intimidad de una sala de cine improvisada, sentados al abrigo del fuego, se convierte en su propia narrativa de disfrute personal. Iván y Luz encuentran en este rincón de Bariloche un lugar donde el tiempo parece ralentizarse, facilitando momentos de reflexionar y reconectarse consigo mismos.
En la intersección entre lo urbano y lo silvestre, Iván de Pineda ha hallado lecciones vitales que comparten con Luz. En un mundo que a menudo carece de conexión genuina, sus elecciones demuestran cómo la Patagonia sigue siendo la escapada ideal para un respiro. Aquí, entre bosques y el impresionante paisaje, las vacaciones se convierten en el descanso ideal, recuperando lo esencial: la quietud, naturaleza y simplicidad.