Histórico: la Unión Europea aprobó el acuerdo comercial con el Mercosur
Después de más de dos décadas de intensas negociaciones, la Unión Europea ha dado luz verde finalmente al acuerdo comercial con el Mercosur , poniendo fin a un proceso cargado de disensiones y debates. El tratado unifica las economías de Europa con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, en un marco que busca engrandecer el comercio libre y fortalecer las relaciones entre ambas regiones. Para sellar el pacto, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, planea un viaje crucial a Asunción el próximo lunes.
Esta decisión de abrir las fronteras comerciales se alcanzó tras obtener la aprobación de al menos el 65% de los países miembros del bloque europeo. Sin embargo, no fue fácil llegar a un consenso. Francia, conocida por su fuerte protección al sector agroalimentario, encabezó junto a Polonia e Irlanda la oposición a este acuerdo. Pero un cambio de perspectiva clave vino de Italia, la cual, tras destacarse los 'enormes beneficios' del tratado, decidió votar sí, lo que resultó determinante para desbloquear el proceso.
El camino hacia la implementación del acuerdo, no obstante, aún enfrenta ciertos desafíos. El Parlamento Europeo necesita dar su visto bueno, y algunos miembros ya han manifestado su intención de llevar la cuestión a la Justicia, limitando la velocidad para su aplicación definitiva. La mayor preocupación radica en el impacto que este acuerdo podría tener sobre el mercado europeo, especialmente en el sector agrícola, donde los países temen una competencia desleal por parte de productos sudamericanos que podrían no cumplir con las mismas regulaciones estrictas.
Por otro lado, los defensores destacados del tratado destacan que representan una oportunidad única para diversificar las economías europeas, especialmente frente a la creciente competencia de otras economías globales como China y los Estados Unidos. Los economistas predicen que el crecimiento del mercado podría beneficiar mayormente a industrias tecnológicas y automotrices europeas, promoviendo así una simbiosis económica oscura por tanto tiempo.
En Francia, manifestaciones de agricultores han sacudido la opinión pública, reflejando las preocupaciones legítimas por el acuerdo. En respuesta, la Comisión Europea ha incorporado cláusulas de protección, contemplando limitaciones para varios productos agrícolas como carne, arroz y miel. Se ha diseñado un sistema que permitiría actuar si los mercados europeos se ven saturados, incluyendo la posibilidad de abrir investigaciones en situaciones específicas.
El acuerdo global promete la extinción de aranceles para más del 90% del comercio entre los bloques, creando la mayor zona de libre comercio del mundo. La asociación estratégica promete cambiar radicalmente las reglas del juego mercantil a nivel internacional, colocando a Europa y al Mercosur en una nueva era de cooperación económica sin precedentes.