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Fabián Vena habló del diagnóstico que enfrenta luego de años de horribles sufrimientos
No fue una revelación buscada ni una confesión planificada. Surgió casi al pasar, en medio de una charla distendida, pero terminó exponiendo una historia de años de incomodidad, confusión y desgaste físico. A los 57 años, Fabián Vena contó que enfrenta un trastorno de salud que lo acompañó durante gran parte de su vida sin nombre ni explicación.
El actor habló del tema durante su paso por La cocina rebelde, el ciclo de El Trece conducido por Jimena Monteverde, mientras promocionaba la obra El divorcio del año. En ese contexto relajado, Vena sorprendió al abrir una puerta íntima y poner en palabras un diagnóstico que llegó tarde, pero que fue decisivo.
Con franqueza, Vena relató el extenso recorrido médico que atravesó antes de obtener una respuesta concreta. “Hace relativamente poco, hará un año y pico, me detectaron celiaquía. Después de recorrer durante mucho tiempo y situaciones horribles, con diagnósticos errados, finalmente un especialista dio con el problema”, explicó, dejando entrever el impacto que tuvo esa búsqueda interminable.
Lo que más llamó la atención fue su reflexión posterior. Porque, aunque el diagnóstico sea reciente, el actor está convencido de que convivió con la enfermedad durante décadas. “Lo curioso es que yo creo que hace 50 años que soy celíaco. Me da la sensación porque siempre estuve combatiendo cosas”, confesó, dando sentido a años de malestar físico sin causa aparente.
A partir de esa confirmación médica, su rutina cambió por completo. Hoy, Vena se muestra enfocado en cuidarse y en sostener una alimentación estricta. “Ahora estoy muy bien evitando el gluten”, aseguró, aunque reconoció que el proceso no estuvo exento de renuncias y ajustes que impactan en lo cotidiano.
Con el humor que lo caracteriza, el actor admitió que el nuevo esquema también alteró su vida social y familiar. “La familia adaptándose. Tengo la vida social jodida”, bromeó, antes de compartir una escena doméstica que resume el nivel de cuidado que requiere su situación.
En ese relato apareció Valentino, su hijo de 9 años, fruto de su relación con Paula Morales. “El chiquito se comió una pizza el otro día, llegó y cuando le voy a dar un beso me dice: ‘No, papá, un beso no te puedo dar’”, contó, entre risas, al explicar el riesgo de la contaminación cruzada.
Incluso la intimidad de pareja se vio atravesada por nuevas reglas. “A Paula, cuando le tengo que dar un beso importante le digo: ‘Inmediatamente te vas a lavar’”, relató. Una anécdota simple que refleja algo más profundo: después de años de luchar contra un cuerpo que no respondía, entender qué le pasaba fue el verdadero punto de inflexión para Vena.