SOLIDARIDAD
Nazareno Mottola reveló cómo Antonio Gasalla lo ayudó a comprarse su casa: “Yo no tenía techo”
En el mundo del espectáculo, las historias de compañerismo y solidaridad suelen ser más sorprendentes detrás de bambalinas que ante las cámaras. Un ejemplo conmovedor es el relato de Nazareno Mottola, un actor y humorista que un día se encontró al borde del abismo, sin posible salida a la vista y con el avenir económico en jaque.
Nazareno, contrariado pero decidido, decidió cumplir uno de sus sueños: remodelar la casa que había comprado para convertirla en un verdadero hogar. Con expectativas altas y dinero ajustado, inició una serie de costosas reformas que incluyeron la sustitución del techo. La operación estaba milimétricamente planeada; el cálculo decía que la obra acabaría el 10 de marzo, pero lo impracticable de los imprevistos la adelantó para el 28 de febrero, y el desastre se cernía sobre él.
Durante esos días de incertidumbre, con la desesperación apretándole la garganta, Mottola no logró ocultar su angustia ante sus compañeros en el elenco del espectáculo en el cual participaba. Lo que no sabía era que entre esos oídos atentos figuraban los del maestro de la comedia Argentina, Antonio Gasalla. La empatía de Gasalla pronto derivó en un gesto de genuinidad inolvidable para el joven actor: dos décadas de experiencia actoral y un corazón compasivo le permitieron ofrecerle a Nazareno la ayuda que tanto necesitaba.
Un día, como si se tratara de una escena de una película dramática, Gasalla se acercó a Nazareno y, casi un susurro cómplice, le preguntó con interés quién ganaba la carrera, el tiempo o la desesperación.
Cuando todo indicaba que el malabarismo financiero estaba por llegar a su fin, Gasalla puso el desenlace feliz sobre la mesa. Lo hizo al brindar apoyo económico a Nazareno en los momentos donde no había márgenes para errores, haciendo gala de su generosidad entregándole 20 mil pesos.
Mottola, antes una imagen de vulnerabilidad devenida sorpresa ante el gesto, intentó declinar la oferta, pero Gasalla expuso argumentos emotivos al punto de llorar y romper cualquier intento de resistencia del agradecido primero por la obra en pie, entonces por la amistad en marcha. Con un acto lleno de afecto, Gasalla no solo proporcionó el apoyo económico sino emocional al fortalecer un lazo que Nazareno atesora hoy como uno de los más valiosos de su vida. Posteriormente, al intentar devolver el dinero pactado, solo recibiría firme negativa. Así, el universo en torno a esta historia recuerda que entre el acero del espectáculo, late un corazón dispuesto a dar cuando más se necesita.