AMOR
La cifra que desembolsó Luciano Castro para sorprender a Griselda Siciliani con un pasacalles
Una de las historias más comentadas en los últimos días ha sido el intento de Luciano Castro por reconquistar a Griselda Siciliani. En un giro inesperado, el foco de atención se trasladó del elemento romántico al costo económico asociado. El actor decidió realizar un gesto ostentoso: un pasacalles que proclamaba su intención de retomar la relación con Siciliani. Sin embargo, lo que estaba pensado como un impacto sentimental, rápidamente se convirtió en tema de debate por el dinero implicado en su realización.
El cartel, que apareció en una concurrida avenida, estaba cargado de romance e intención. Sin embargo, la reacción de Griselda fue inmediata y contundente: desestimó el gesto exigiendo que no se repita el tipo de demostraciones públicas de afecto que, a su parecer, no resultan apropiadas y no contribuyen al anhelado reencuentro.
La cuestión del costo del pasacalles comenzó a resonar en los medios, dejando a la vista cifras que hasta entonces eran desconocidas para el público. Todo esto, gracias a la palabra de Leo Moscato, el comerciante responsable de confeccionar el denunciante cartel. En una entrevista televisiva, Moscato reveló que el acto de amor había demandado al menos 100 mil pesos. Más allá de sorprender, la revelación fue vista como un exceso no justificado, considerando que el resultado fue tangible únicamente en términos económicos y no emocionales.
Este episodio nos deja cuestionando hasta qué punto el lujo es una herramienta para curar corazones o solo un agujero más en el bolsillo para el pretendiente. Las indicaciones sobre el mensaje y presentación del cartel fueron claras desde un principio, demostrando la intención planificada y cuidadosamente delineada por Castro para capturar la atención de Griselda de una vez por todas.
El clímax de la situación devino en frialdad y rechazo. Alejada de la mirada pública y de los actos colosales, Griselda Siciliani, distinguida por su discreción, hizo saber que no sólo no estaba interesada en continuar este tipo de comunicación sino que, además, el camino de regreso debería construirse lejos de las luces del espectáculo. En suma, el intento por recobrar la estima perdida entre estos dos actores terminó generado más distancia que cercanía, mientras el costo del elaboradísimo cartel pasa a ser una anécdota que resalta la brecha entre las intenciones y los resultados ciertos.