DETENCIÓN
La situación actual de Morena Rial tras caer presa y atravesar una fuerte crisis
Morena Rial atraviesa una etapa de transformaciones internas y emocionales luego de haber caído nuevamente en prisión, marcando una diferencia significativa en su estado de ánimo comparado con antes de este episodio. Según fuentes cercanas a su entorno, este periodo se considera como uno de los momentos más difíciles que ha enfrentado, lo que ha traído consigo cambios notables en su comportamiento y en las relaciones con quienes la rodean.
El día a día en prisión está lleno de retos. Tal como se indicó en el programa LAM, el estado emocional de Morena Rial, quien ahora se encuentra en un penal de Magdalena, ha sufrido modificaciones considerables. La principal de ellas parece ser una tristeza persistente y abrumadora que se apodera de cada momento. Esto ha dado lugar, naturalmente, a un acompañamiento dedicado por parte de su equipo jurídico y psicológico, el cual busca no solo ayudarla en su camino de rehabilitación, sino también tener un impacto positivo en los procedimientos judiciales que enfrenta.
En un esfuerzo por mantener una estructura y propósito, Morena ha optado por participar en actividades laborales en el entorno penitenciario. Su trabajo consiste en labores administrativas relacionadas con la mantención de la biblioteca del penal, donde es responsable de organizar y catalogar los libros, además de controlar los registros. Esta rutina no solo ofrece una distracción y una dosis de normalidad, sino que también despierta en ella el interés por retomar sus estudios, algo que podría proyectarse hacia un futuro mejor estructurado una vez que recupere la libertad.
La relación con su familia, especialmente con su padre, el reconocido periodista Jorge Rial, y su hermana Rocío, es un elemento significativo durante este periodo difícil. Aunque mantienen contacto regular, las visitas en persona han sido limitadas debido a las circunstancias. La lejanía física, aunque mitigada por la comunicación constante, contribuye a un aislamiento emocional que añade otra capa de dificultad a su situación actual.
Entre gestos personales y pequeñas rutinas, Morena encuentra momentos de alivio. Un hábito que ha llamado la atención de sus cercanos es su afición por consumir hielo, una actividad que parece ser un mecanismo para lidiar con la ansiedad y estrés que provoca el encierro. Estos detalles, aunque mínimos, son indicativos del complejo proceso interno por el que está atravesando.