ESPECTÁCULO
La China Suárez reveló la verdad del escandaloso cumpleaños de su hija: de quién era la malla
La bomba explotó en redes y escaló en cuestión de horas. En medio del ruido, las conjeturas y los hashtags incendiarios, Eugenia “la China” Suárez decidió hacer lo que no suele: romper el silencio. El llamado “#MallaGate” dejó de ser un rumor cuando la actriz salió a aclarar qué pasó realmente con la famosa malla infantil que desató la polémica.
Todo empezó con una imagen y una sospecha. Usuarios detectaron que Magnolia, hija de la China, habría usado una malla que pertenecería a Isabella, la hija de Mauro Icardi y Wanda Nara. El dato, mínimo en apariencia, se transformó en tendencia y reavivó viejos enfrentamientos mediáticos.
Cansada de las versiones cruzadas, la China habló en privado con Gustavo Méndez, panelista de La mañana con Moria (El Trece), y le dio su versión sin vueltas. El periodista lo contó al aire y marcó el tono del intercambio: “Yo hablé con la China y se reía. Me dijo: ‘Otra mentira más’”.
Según explicó Méndez, la historia real va por otro lado y tiene un trasfondo muy distinto al que se instaló en redes. “Cuando fueron a Miami, ¿se acuerdan que se comprometieron Mauro y Eugenia? Volvieron, se encontraron con las chicas en la ‘Casa de los sueños’ y él les llenó el cuarto de regalos”, relató el panelista.
Ahí aparece el dato clave. “La China le compró esa malla porque sabía que le gustaba ese estilo. Y no solo para su hija: también le compró una malla a la hija de Mauro Icardi”, explicó Méndez, desarmando la teoría del supuesto “uso indebido” de una prenda ajena.
El detalle no es menor: la malla en cuestión no era la misma. “Son tres talles más grandes que la de su hija, con frutillitas y corazoncitos, porque a Isabella le gustaba Frutillitas”, agregó. Es decir, no hubo préstamo ni apropiación, sino un regalo pensado y comprado especialmente.
De esta manera, la China desmintió de plano que Magnolia haya usado una prenda de Isabella y buscó bajar el tono de una polémica que, una vez más, tuvo como protagonistas indirectas a menores de edad. Un límite que en redes suele correrse sin filtro.
Con su aclaración, la actriz intentó cerrar un capítulo que volvió a enfrentarla mediáticamente con Wanda Nara y dejó al descubierto cómo un detalle mínimo —una malla infantil— puede convertirse en un escándalo nacional. En el universo del Wanda Gate, nada es tan chico como parece.