2026-02-20

Del Alto Valle a Avellaneda: Mateo Álvarez ya es parte de la historia de Racing

A los 13 años, el joven rionegrino dejó su casa para mudarse a la pensión de "La Academia".

Hay historias que se escriben con el diario del lunes, pero la de Mateo Álvarez empezó a escribirse mucho antes, cuando a los 3 años dio sus primeros pasos en la escuelita Hándicap de Allen. Erick, su padre, todavía guarda esos videos donde el talento ya asomaba entre gambetas infantiles.

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Ese camino, que pasó por el Club San Francisco hasta los 10 años y luego por el Deportivo Roca, fue forjando a un gran  jugador: con apenas 11 años, Mateo ya se tomaba el colectivo todos los días, solo, para ir a entrenar y perseguir ese deseo que hoy es una realidad.

El destino golpeó la puerta de la mano de Carlos Romero, un captador de esos que recorren el país buscando el "talento puro". Lo siguió de cerca en varios partidos en el Deportivo Roca hasta que el llamado llegó: una invitación para una prueba seleccionada en Buenos Aires a fines de enero. "Él estuvo una semana entera entrenando directamente con los que ya juegan allá en AFA", nos contó Erick. Fue un examen riguroso, rodeado de chicos de distintas provincias, pero el, Mateo, de Allen los logró convencer de que su lugar estaba en Avellaneda.

Todo sucedió muy rápido, "el mismo día a la tarde nos llamó el captador porque lo quería Racing y a los dos días nos confirmaron la pensión. Tuvimos que pedir el pase de la escuela rápido porque se tenía que quedar a vivir allá", dijo su papá. Hoy, Mateo ya vive en "Casa Tita", la emblemática pensión ubicada al lado del estadio, donde los sueños se respiran en cada rincón y los jugadores de Primera División son una presencia cotidiana.

Mateo ya se puso la camiseta de la academia, está entrenando y por disputar los primeros partidos amistosos de cara al torneo que arranca a mediados de marzo. Dejó atrás las canchas del Valle, pero lleva en su bolso el esfuerzo de su familia y la disciplina que seguramente lo llevará muy lejos.

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