CONFLICTO
El problema de salud que Zoe Bogach asegura que le dejó su ex Manuel Ibero
En el vasto y ajetreado mundo de las redes sociales y la televisión, las emociones humanas con frecuencia quedan relegadas a un segundo plano mediático. Este no es el caso para Zoe Bogach, influencer cuya vida personal ha tomado un lugar protagónico últimamente debido a su valiente decisión de hablar sobre un pasado doloroso. Zoe ha revelado al público el gravísimo impacto que una turbulenta relación, en especial con su expareja Manuel Ibero, tuvo en su salud mental y emocional. La entrada de Ibero en el último reality de moda, Gran Hermano: Generación Dorada, no ha servido precisamente para cerrar esta historia, sino todo lo contrario.
Recientemente, Bogach decidió romper el silencio en el programa 'A la Barbarossa', acompañada de su leal madre, quien no escondió la gravedad de la situación por la que pasó su hija. Afirmó en cámara: "Yo casi la tuve que internar a mi hija. Llegamos a ese límite” haciendo alusión a un momento de altísima tensión emocional y poniendo a todos en el set y audiencias en alerta sobre la verdadera dimensión del tema, una que trasciende la esfera puramente mediática.
A ojos del público, la imagen de Zoe Bogach en ese instante era la de una joven que había asumido por demasiado tiempo un rol que no le correspondía: el de silencio cómplice, amordazado por miedos e inseguridades y, según ella misma contó, con la firme convicción de que "Fue horrible. No me quiero victimizar para nada, pero quiero que se haga justicia”. En su pronunciamiento, el duelo interno es palpable y su deseo de balancear la narrativa con testimonios de su vivir aparece como necesario bastión de defensa emocional.
En esta situación dolorosa, lo que realmente transforma la historia son los matices de amor y protección maternal que su madre Aixa demostraba. A diferencia de otros casos en los que los rumores son utilizados meramente como recurso polémico, Aixa resguardó confidencias añejas, con palabras que atemperan y no encienden más la hoguera donde arden los rumores: “En dos años de relación tenés una información terrible, yo tengo información terrible, pero no me importa sacarla a la luz ni quiero que ella se meta en eso”, pronunció. La declaración lleva consigo la firmeza de podar sin permiso recuerdos indeseados, versus airearlos en una plaza pública donde no hay tapujos ni conciencia desde el amarillismo.
Contrario a esta historia, en el interior de la casa de Gran Hermano el escenario tenía otra clase de narrativa, quizás más desafectada respecto a la historia con Bogach, plagada de razones delicadas a poner luz que parecen ignoradas en esta segunda mirada. Manuel Ibero, desde el confinamiento del programa, expresó su rechazo a que el vínculo anterior domine su historia actual: "Ahora soy Manuel, ya dejé de ser el ex de Zoe...me conocen por una relación...".
Las declaraciones de ambos, expuestas en alta velocidad a críticas mordaces vienen desde los usuarios en redes sociales que, ya sea por empatía con Zoe, o por simple curiosidad ante una situación tan delicada, decidieron ocupar sus voces para cuestionar y opinar sobre los acontecimientos recientes. Y es que, el reflejo de un pasado teñido de sobras, azota nuevamente su estela muchas veces con severidad.
La postura de Zoe Bogach es coherente con un presente que requiere cerrar heridas desde y con integridad. Lo que ha demostrado una vez más el envite no es otra cosa que el crisol de emociones que aún quiebra inevitablemente corazones, segmentos abiertos a discusión en tanto expresos, reflexión interna singular en tiempos donde los límites y daños no siempre se dimensionan antes de que alguien dé cuenta de las secuelas sutiles, pero devastadoras, que las acompañan.