DATOS DEL INDEC
Por quinto mes consecutivo, los salarios perdieron frente a la inflación
Desde que asumió la presidencia, Javier Milei ha promovido una política económica que ha generado polémica y debate en torno a los salarios de los trabajadores y su capacidad de mantener el paso con la inflación. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha proporcionado datos recientes que ilustran una realidad preocupante: durante enero de este año, y por quinto mes consecutivo, los salarios han quedado rezagados en comparación con la inflación.
Esto no es un accidente de la política económica actual, sino más bien una consecuencia intencionada de la estrategia del presidente Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo. Esta estrategia apunta a la "licuación salarial" como una herramienta para controlar la inflación, un enfoque que ha levantado fuertes críticas de sectores laborales y académicos.
Los últimos datos del Indec revelan que los salarios aumentaron un 2% en promedio durante enero, un crecimiento que queda eclipsado por el 2,9% de inflación registrado en el mismo periodo. Esta diferencia de 0,9 puntos porcentuales ha contribuido al desfase acumulado de 3,3 puntos en los últimos cinco meses y de 7,9 desde que el nuevo gobierno inició su gestión.
Luis Campos, investigador de la CTA-Autónoma, ha expresado su preocupación sobre el impacto significativo que esta desaceleración salarial está teniendo en los trabajadores. Según Campos, el salario real de los trabajadores registrados ha caído de manera pronunciada: el sector privado mostró un incremento del 2,1% y el público apenas un 1,8%, muy por debajo del nivel de inflación presente. Esta situación es alarmante no solo a corto plazo sino que implica un retroceso salarial histórico comparado con los picos alcanzados en 2017.
El debate sobre la adecuación de estas políticas tomó un giro inesperado cuando el presidente Milei defendió, no sin controversia, el incremento salarial en sectores de trabajo no registrado o "en negro". En una publicación en sus redes sociales, argumentó que este incremento refleja una mejora relativa en comparación con las reducciones salariales observadas en el empleo registrado tanto privado como público.
Milei sugirió que estos resultados plantean preguntas sobre la rigidez y efectividad de las estructuras laborales actuales y poco reformadas. Ante esta afirmación, las opiniones están divididas: si bien algunos ven el crecimiento en el sector informal como una ventaja en términos de flexibilidad, otros advierten sobre los riesgos que estos empleos conllevan en cuanto a estabilidad y beneficios a largo plazo para los trabajadores.