LUJO
¿Carteras truchas? La picante frase de Moria Casán que desató un nuevo escándalo con Wanda Nara
El escándalo del Wanda Gate suma un nuevo capítulo y esta vez el foco no está solo en los cruces personales, sino en un detalle inesperado: las carteras de alta gama. En medio de su enfrentamiento eterno con la China Suárez, desde Japón Wanda Nara dejó una pregunta incómoda flotando: ¿son originales todos los lujos que muestra?
Todo explotó tras una serie de publicaciones que la mediática compartió en redes, donde exhibió uno de los accesorios más comentados de los últimos tiempos. El gesto no pasó desapercibido y rápidamente fue interpretado como una indirecta directa hacia la China y su historia con Mauro Icardi.
“¿Se acuerdan? El ‘bolsogate’ de la China. Ese Louis Vuitton rosa que supuestamente era exclusivo para ella que se lo había pedido Icardi de regalo”, lanzó Nazarena Di Serio en el programa de Moria Casán en El Trece, reavivando una polémica que parecía dormida. Pero lo que vino después terminó de encender todo.
“Ayer Wanda clavó catorce historias para mostrar que el bolso de la China no era exclusivo y que ella también lo tiene”, agregó, marcando el tono de lo que muchos leyeron como una jugada calculada. En esa misma línea, insistieron en que la mediática quiso hacer notar que “el bolso de la China no era exclusivo y que ella también lo tiene”.
Según trascendió en La Mañana con Moria, la empresaria incluso habría ido más allá. “hizo un video con paneo”, contaron sobre su paso por una tienda de la marca, mientras que la reacción en el estudio no tardó en llegar: “No puede ser más mala”.
Pero el dato más filoso apareció después. “Fue a la tienda y mostró que no era exclusivo el bolso, que era mentira. Pero 14 historias se clavó”, remarcaron, sorprendidos por la insistencia en el tema.
En medio del revuelo, Moria Casán lanzó una frase que terminó de instalar la duda: “¿No hay mucho Senegal por ahí? Yo veo un mantero de Senegal. Mucho Taiwán hay”.
La ironía fue suficiente para abrir un nuevo frente. Porque ya no se trata solo de rivalidad o provocación: ahora, la discusión gira en torno a la autenticidad. Y en ese terreno, el lujo también puede convertirse en sospecha.