2026-04-01

TENSIÓN

Guerra en Medio Oriente: Trump estaría dispuesto a abandonar la disputa por el estrecho de Ormuz

De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la estrategia actual combina dos ejes: continuar con los ataques contra la infraestructura militar y naval de Irán y aumentar la presión diplomática para que Teherán reabra el estrecho.

En un giro inesperado y estratégico, el presidente Donald Trump está considerando posponer cualquier operación para reabrir el estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial. Según fuentes de la Casa Blanca, la prioridad ha cambiado: el enfoque ahora está fijado en intensificar la ofensiva militar directa contra objetivos estratégicos en Irán. Esta decisión podría cambiar significativamente la dinámica del conflicto en el Medio Oriente, que ya de por sí está tensándose con escaramuzas y enfrentamientos directos entre naciones.

De acuerdo a información privilegiada publicada por el prestigioso diario The Wall Street Journal, altos funcionarios estadounidenses han expresado que una intervención militar en el estrecho de Ormuz podría prolongar el conflicto por al menos un mes y medio. Esta perspectiva ha conducido a un replanteamiento estratégico significativo dentro del salón oval, que abandona de momento la opción de tomar acción inmediata en esta vital vía marítima.

En paralelo a los movimientos militares, la administración Trump ha intensificado las presiones diplomáticas sobre Irán. Parte de esta estrategia doble implica no solo aumentar las restricciones contra las actividades militares y navales del país persa, sino también una labor silenciosa para conseguir que Teherán considere la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, fuentes cercanas al Departamento de Estado también han señalado que, si la táctica diplomática actual no rinde frutos, Estados Unidos buscará que sus aliados en Europa y los países del Golfo tomen la iniciativa para desbloquear la ruta.

Sin embargo, esta postura de la administración ha generado cierta incertidumbre entre sus aliados. En un principio, Trump había puesto sobre la mesa la opción de que una coalición internacional asumiera el papel principal en una posible operación. No obstante, ante la falta de adhesión y voluntades internacionales firmes, ha suavizado su enfoque, descartando recurrir a la OTAN para afrontar esta situación específica.

En este contexto, el conflicto diplomático adquiere tonalidades todavía más delicadas. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que Washington mantiene inalterado el calendario de operaciones de la iniciativa militar denominada "Operación Furia Épica", pero dejó claro que la problemática del estrecho no ha sido archivada. No en vano, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha sostenido que después del plazo previsto para estas operaciones, el asunto del estrecho será irreversiblemente abordado nuevamente.

La diplomacia podría jugar un papel crucial en estas semanas, considerando que el presidente ha extendido hasta principios de abril el ultimátum a Irán para abrir el paso, lo que abre una ventana limitada pero significativa para las negociaciones.


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