Murió Alfredo Celani, voz fuerte del periodismo en Roca, quien dejó una marca imborrable
El periodista Alfredo Celani murió el viernes por la noche en Roca, a los 79 años, luego de haber estado internado. Su trayectoria atravesó durante décadas el periodismo regional, con paso por Río Negro, La Mañana Cipolletti y La Mañana Neuquén, además de años de trabajo en radio, donde sostuvo una presencia activa, reconocible y siempre comprometida con el oficio.
Lee además: Falleció Renan Urdinez: el adiós a un alma solidaria de Roca
Había llegado desde San Juan en junio de 1971 y eligió, junto a su mujer, quedarse en la ciudad. A partir de esa decisión construyó todo lo demás: el trabajo, la familia, los vínculos, una vida entera con Roca como escenario.
Sus primeros años no estuvieron exclusivamente ligados a los medios, ya que al menos en 1975 trabajó en Sancor Seguros, en una etapa inicial que antecedió a su consolidación en el periodismo, un camino que con el tiempo terminó siendo definitivo.
Durante décadas trabajó en el diario Río Negro, donde comenzó como redactor y luego asumió responsabilidades como jefe de Deportes, para más tarde continuar su recorrido en otros medios gráficos y radiales. Cubrió mundiales, siguió de cerca el fútbol y el automovilismo, y escribió con una marca personal muy clara: opinaba, analizaba y decía lo que pensaba, con una forma directa pero siempre respetuosa. Ese equilibrio —decir sin herir— fue una de sus características más reconocidas.
También desarrolló una extensa trayectoria en radio, con participación en programas deportivos y políticos, donde combinaba información, análisis y opinión, siempre con interés genuino por los temas y con una mirada que buscaba ir más allá de lo evidente.
Compartió redacciones, coberturas y responsabilidades con colegas como Raúl Bernal, Miguel Ángel Nuvolara, Carlos Zárraga y muchos otros, con quienes construyó vínculos profesionales y personales. Fue un compañero presente, generoso y colaborador, de los que comparten información, acercan datos y sostienen el trabajo colectivo sin especular.
Esa forma de ejercer el oficio no cambió con el paso del tiempo, ya que incluso después de su jubilación siguió activo, en contacto permanente y atento a lo que ocurría. En el caso de Agencia de Noticias Roca, mantuvo un vínculo cercano y constante, colaborando con información, aportes y miradas, expresando opiniones y críticas desde el respeto, y compartiendo su experiencia con quienes integran el equipo.
El trabajo también lo puso en situaciones extremas, como ocurrió en 2001, cuando durante una cobertura en el sur del país el vehículo en el que viajaba cayó por un barranco en la Ruta 40, entre El Calafate y Río Gallegos. En ese accidente murió el fotógrafo Carlos Hermet, mientras que Celani sobrevivió con múltiples golpes y fracturas, una experiencia que no lo alejó del oficio.
Aun fuera de las redacciones, nunca dejó de pensar el periodismo ni de involucrarse, ya que continuó asesorando, participando y acompañando distintos espacios vinculados a la comunicación, siempre con la misma convicción de que no había que quedarse.
Pero su vida no se explicaba solo en el trabajo. Con María Cristina construyó una historia larga, de años compartidos, viajes y una costumbre que nunca se negociaba: los veranos en Necochea, ese lugar al que siempre volvían y que sentían propio, además de recorridos por el país y el exterior que formaron parte de su vida en común.
Fue padre de Laura y Mariana, y de un hijo en el cielo al que siempre tenía en su recuerdo, y abuelo de Santino, y en ese rol encontraba una de sus mayores alegrías, ya que hablaba de su nieto con orgullo y una devoción que se percibía con claridad en cada conversación.
Sostuvo su fe sin estridencias y cultivó, a lo largo de los años, una red de vínculos personales que lo definieron tanto como su trabajo, porque también fue, de manera constante, un hombre de encuentros, de mesas largas, de charlas que siguen, de esos que no dejan caer la conversación ni el vínculo, alguien que valoraba la cercanía y la presencia.
Sus restos serán velados este sábado de 14 a 17 en el Cementerio Parque Las Fuentes de Roca, en una despedida que reunirá a familiares, amigos y colegas que compartieron distintos momentos de su vida.
En mayo habría cumplido 80 años, y su nombre queda ligado a una forma de ejercer el periodismo con carácter, con presencia y con respeto, de esas que dejan huella.
Como escribió alguna vez, cuando despidió al periodista Miguel Ángel Nuvolara, una frase que hoy adquiere otro sentido: “Queda un espacio vacío… pero estará en el recuerdo eterno. Es que solo se muere lo que se olvida.”