Qué reclaman los repartidores de Pedidos Ya que iniciaron medidas de fuerza
Los repartidores de Pedidos Ya de la región iniciaron una medida de fuerza para reclamar a la empresa por la forma de pago de las propinas, la ampliación del bono semanal y que se contemplen algunas circunstancias, como cuando un cliente suspende un pedido que ya está en camino. Advirtieron que si no son escuchados, las medidas de fuerza se harán sentir durante el fin de semana que viene.
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Los “riders”, como se conocen entre sí, deben completar un extenso formulario para poder ingresar al sistema. Tienen que declarar un vehículo y comprar la ropa y la mochila. En algunos casos, cuando se cumplen algunas de las pautas de productividad que impone PeYa, la empresa entrega el equipo.
Entre los beneficios que destacan quienes trabajan en estas apps, se encuentra la flexibilidad horaria, que les permite trabajar en los tiempos que les quedan libres.
Pero en este caso, los repartidores de la región iniciaron una medida de fuerza para reclamar un cambio en las modalidades de pago. Por ejemplo, solicitan que el bono semanal se extienda a los recorridos que se hacen durante todo el horario del servicio, entre las 7 AM y las 2 AM, y no sólo en los horarios pico.
También están pidiendo un aumento en la tarifa de pedidos; que se contemple el costo por kilómetro y que las propinas que los clientes abonan en forma digital a la plataforma, sean liquidadas en forma total y en un plazo más breve.
Cambios en el sistema
En las redes sociales, los propios repartidores comentan los cambios que se han producido en los últimos meses. Por un lado, la gran cantidad de aspirantes y “riders” que se encuentran trabajando y que provoca una disminución en la cadena de trabajo.
Por otro, ante las dificultades que tienen muchos recién llegados para inscribirse en la plataforma, aparecen los que “alquilan la licencia”. Un fenómeno similar al que se producía con el alquiler de las licencias de taxis.
Otra situación que se repite es la venta de ropa de trabajo de la empresa y de mochilas usadas. Los que recién empiezan deben comprarse el equipo, y para algunos que desisten de la actividad es una alternativa poder venderlo.