2026-04-08

Uruguay: logró huir de su secuestrador tras ser abusada y quemada en los genitales con agua hirviendo

El hombre la mantenía drogada junto a otra víctima y sus dos hijos.

El horror se desarrollaba en una modesta vivienda del tranquilo barrio de Las Piedras, Canelones, a escasos kilómetros de Montevideo, Uruguay. Allí, la realidad superó la ficción en un caso estremecedor que ha dejado a la comunidad en shock y en el centro de atención nacional. 

Un hombre de 40 años mantuvo cautivas a dos mujeres durante meses, bajo la apariencia de una relación, en un infierno de manipulación y abuso físico y psicológico. Las mujeres, convertidas prácticamente en prisioneras en su propio hogar, soportaron crueles tormentos que incluyeron droga, tortura y constantes episodios de violencia sexual. Este drama estaba oculto detrás de las paredes de una casa que los vecinos describían sospechosa por movimientos raros, pero nunca imaginaron la magnitud del infierno que albergaba.

El fin de semana pasado la brutalidad escalaba a un punto insoportable. Una de las víctimas, de 31 años, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado después de que su captor la agrediera con agua hirviendo. En un desesperado acto de valentía, logró escapar y pedir ayuda a sus vecinos, desatando la intervención de la policía y el rescate de su compañera de cautiverio, una joven de 27 años que había sido incorporada al espeluznante ciclo de abuso hacía cerca de seis meses. 

La intervención policial reveló que el hogar funcionaba bajo una atmósfera de control y terror mediada por drogas y amenazas de muerte. El imputado, en su distorsionado sentido de poder, utilizaba incluso una supuesta posesión espiritual como método de manipulación y dominio sobre sus víctimas. Al cumplir con sus deseos bajo amenazas, estas mujeres vivían con la constante sombra del miedo.

Además de la brutalidad ejercida sobre las mujeres, otros personajes desafortunados de esta historia fueron dos niños pequeños, hijos de una de las víctimas. Ellos pasaron la mayor parte de sus jóvenes vidas viviendo un autocautiverio dopados, para permanecer inconscientes de los abusos a su alrededor. Por suerte, ahora se encuentran bajo el cuidado del Instituto de Menores de Uruguay, mientras las autoridades trabajan para asegurar que reciban la atención médica y psicológica que tanto necesitan después de semejante experiencia traumática.

Detenidos gracias al accionar inmediato y solidario de una comunidad conmocionada, el perpetrador enfrenta cargos de intento de femicidio, violencia doméstica, abuso sexual agravado y suministro de sustancias a menores. La macabra realidad quedó al descubierto, dejando más preguntas que respuestas, y una ciudad que lidia con el impacto emocional.

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