Manuel Adorni mide peor que Cristina Kirchner en los nuevos relevamientos de imagen pública
El panorama de la opinión pública muestra un deterioro en la figura de Manuel Adorni, cuya imagen negativa supera a la de Cristina Kirchner, en el marco de las investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito.
Según la encuesta de Giacobbe y Asociados, el mayor descontento social hacia el jefe de Gabinete radica en el "uso de recursos públicos" en beneficio personal, opción elegida por el 39,3% de los encuestados. Este malestar se profundiza por las contradicciones entre el discurso de austeridad oficial y las conductas personales bajo lupa judicial.
En cuanto a la cúpula del Ejecutivo, Javier Milei presenta una imagen negativa del 55,6% frente a una positiva del 36,1%. Dentro del oficialismo, Patricia Bullrich se mantiene como la figura mejor posicionada con un 37,2% de aceptación, mientras que la vicepresidenta Victoria Villarruel registra un 65% de imagen negativa. Por el lado de la oposición, el gobernador Axel Kicillof sostiene un 34,8% de imagen positiva, ubicándose por encima de la expresidenta Kirchner, quien mantiene un 26,8% de apoyo y un 55,2% de rechazo.
El estudio también analizó la percepción histórica de la corrupción desde el regreso de la democracia. Cristina Kirchner lidera este ranking negativo con un 44,4%, seguida por Javier Milei con un 31,3%. Muy por debajo aparecen las gestiones de Carlos Menem (8,4%) y Mauricio Macri (5,7%). En contraste, las presidencias de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa se mantienen como las menos vinculadas a hechos de corrupción según la memoria de los ciudadanos consultados.Finalmente, el sondeo exploró el estado emocional de la población mediante una "nube de palabras" donde predominan conceptos como "Incertidumbre", "Esperanza" y "Tristeza".
Respecto al impacto del "caso Adorni", el 33,9% de los encuestados señaló la contradicción política como el segundo factor de mayor molestia, mientras que un sector de los seguidores libertarios atribuyó la repercusión del tema a la cobertura mediática. El escenario refleja un desafío creciente para el Gobierno ante la erosión de la imagen de sus principales voceros.