“Piensan que llevan animales”: segunda denuncia a la empresa Koko por una grave lesión de una mujer
Una mujer de 55 años permanece internada en una clínica de General Roca tras sufrir la fractura de una vértebra, luego de que el colectivo de la empresa Koko en el que viajaba, circulara a alta velocidad por un badén y provocara que los pasajeros “saltaran por los aires”. Es la segunda denuncia en pocos dias que recibe la empresa que presta el servicio de colectivos en el Alto Valle, y muchos vecinos afirman que los choferes de la empresa "se creen dueños de la calle".
El hecho ocurrió el sábado pasado por la mañana, cuando María Jordán viajaba desde la zona de Neuquén hacia Allen para visitar a su hijo, Jorge. Según relató el propio familiar en diálogo con ANRoca, el impacto fue tan fuerte que su madre se elevó del asiento y cayó violentamente, sufriendo una grave lesión en la columna.
“Ella me dijo que el colectivo iba rápido. Cuando agarró el badén, saltaron todos. Ahí sintió un dolor muy fuerte en la cintura y no se pudo mover más”, explicó.
Tras el episodio, la mujer fue trasladada para recibir atención. Un policía retirado, que se encontraba dentro del colectivo al momento del accidente, debió insistir para que el colectivero abandonara el recorrido habitual y llevara a la mujer hacia un centro de salud. Actualmente se encuentra internada en una clínica de Roca, a la espera de una cirugía que, según indicó su hijo, debe realizarse con urgencia.
“La operación tiene que ser lo antes posible. El cirujano nos dijo que no puede pasar de esta semana, porque si se demora se complica más”, señaló Jorge, quien además advirtió que el procedimiento es de alto costo, y que aún no tienen confirmación de cobertura por parte de la obra social.
El joven también cuestionó con dureza las condiciones en las que se prestan los servicios de transporte y apuntó directamente contra la forma de conducción. “Es una locura cómo manejan. Piensan que llevan animales, no personas. Lo único que les importa es cumplir el horario”, expresó.
Además, denunció que tras el hecho el chofer no acompañó la situación: “La dejó en el cuartel de bomberos y siguió el recorrido. Recién horas después hizo la exposición”.
La mujer, que vive en Añelo y viajaba una vez por mes para visitar a su hijo, lleva ya más de una semana internada. Su familia se turna para acompañarla mientras esperan definiciones médicas y administrativas. “Nunca se enfermó en sus 55 años y ahora por una imprudencia tenemos que estar pasando por todo esto”, lamentó Jorge.