TRAICIÓN
Luis Ventura prendió fuego a Viviana Canosa con una acusación de traición muy fuerte
En el mundo de la televisión, las disputas entre las personalidades pueden ser tan intensas como las noticias que cubren. En este contexto, Luis Ventura y Viviana Canosa son ejemplo de una prolongada y profunda tracción. Durante una reciente entrevista con Pampita para Infobae, Ventura reavivó las llamas de una controversia que lleva años sin desvanecerse del todo.
Los inicios de este conflicto se sitúan a principios de la década de 2000 cuando ambos periodistas compartían pantalla en el programa 'Intrusos' de América TV. La salida abrupta de Canosa en 2002 no sólo supuso un cambio en el rumbo del programa, sino que desencadenó una serie de demandas que complicaron aún más la relación. Luis Ventura, quien se consideraba un compañero leal, se encontró en la mira de juicios que, según explica, eran promovidos por la pareja de producción de Canosa, y no directamente por ella.
La herida que nunca cerró completamente volvió a abrirse con un factor completamente actual: la reaparición de Canosa en un proyecto junto a Jorge Rial, quien por muchos años fue considerado su antagonista principal por Ventura. Al mencionar esto, el periodista declaró: “Ahora los veo trabajando juntos... con Rial, que teóricamente era el ogro. " Esta cercanía profesional toco fibras sensibles para Ventura, intensificando antiguas discordias que había tratado de dejar atrás.
Parte del problema, según explica Ventura, es que las heridas de aquellos años aún afectan a personas que estuvieron involucradas indirectamente. Citó un episodio concreto en el que Canosa dejó entrever en una revista que abandonó “Intrusos” porque sus compañeros no la habían despedido amablemente. Esto molestó profundamente a Ventura, haciendo que estallara en una serie de declaraciones bochornosas en su propio medio. Para él, la injusticia estaba en que la disputa personal repercutiera en otros profesionales del equipo, como los sonidistas, considerados por Ventura, “siempre del lado de Canosa”.
A lo largo de los años, hubo atisbos de reconciliación. En 2013, Canosa extendió una invitación inesperada a Ventura para tomar un té en su casa y conocer a su hija. Según relata Ventura, este encuentro resultó desarmador; cualquier intento de retomar la batalla se disolvía ante la sazón de la hospitalidad familiar y la presencia de una niña en baberos. Este evento marcó un respiro temporal en el conflicto.
Sin embargo, aunque hubo avances en la reconstrucción de su relación, Luis Ventura no puede evitar sentir un resquemor sobre el actual triunfo mediático que reúne a Canosa y Rial. Este tipo de reminiscencias reflejan una verdad latente en su existencia profesional: algunos lazos, aunque intenten repararse, siempre guardarán cicatrices.
El relato de Luis Ventura no solo expone un conflicto particular sino que revela las complejas dinámicas internas que se desarrollan en la televisión donde personalidades, egos, y viejas rencillas desempeñan papeles protagónicos. En este escenario mediático, no son solo los televidentes los que se mantienen en vilo, muchos detrás de cámara también se ven atrapados en los ecos de una verdad que a menudo suena más poderosa que la ficción misma.