2026-05-02

ENERGÍA

Mujeres de la energía: historias de esfuerzo y transformación en el proyecto VMOS

En el especial de Energía 360 por el Día del Trabajador y la Trabajadora, compartimos las voces de Vanesa Robaina, Sabrina Cayunao, Yolanda Palma y Estela Alan, mujeres que desde distintos puntos de Río Negro sostienen con compromiso y fortaleza el desarrollo energético provincial. Sus relatos reflejan inclusión en un sector históricamente masculinizado, orgullo familiar, capacitación y la construcción de un futuro con identidad territorial y responsabilidad social.

En el marco del especial de Energía 360 por el Día del Trabajador y la Trabajadora, ponemos en primer plano las voces de mujeres que, con esfuerzo y compromiso, están abriendo camino en el desarrollo energético de Río Negro.

Los testimonios de Vanesa Robaina, Yolanda Palma, Sabrina Cayunao y Estela Alan nos acercan a la vida cotidiana en los campamentos y obras del proyecto VMOS, donde cada tarea —desde la administración y el almacén hasta la logística y el trabajo en terreno— refleja la importancia de la inclusión femenina en un sector históricamente masculinizado.

Sus relatos muestran cómo el empleo en la energía no solo significa un ingreso económico, sino también una transformación profunda en la vida personal y familiar: nuevas oportunidades, estabilidad, orgullo y la posibilidad de proyectar un futuro distinto para ellas y sus comunidades.

Ser parte de los grandes proyectos energéticos también implica un esfuerzo enorme: pasar varias semanas lejos de sus casas, de sus hijos y de sus rutinas cotidianas. La vida en los campamentos exige organización, adaptación y mucha fortaleza.

Sin embargo, las trabajadoras del VMOS destacan que el orgullo y el apoyo de sus familias es lo que les da impulso para seguir adelante. Cada mensaje, cada gesto de reconocimiento y cada palabra de aliento se convierten en motor para sostener el trabajo y proyectar un futuro distinto.

Este especial busca visibilizar la fuerza de las trabajadoras rionegrinas, el valor de la capacitación y la formación, y el impacto de políticas que promueven la participación de las mujeres en la construcción de un modelo energético con identidad territorial, responsabilidad social y mirada de largo plazo.

Voces femeninas en el corazón del proyecto VMOS

Vanesa Robaina es de Viedma y actualmente trabaja en el tramo 2 del proyecto VMOS como apuntadora en el área de montaje, combinando tareas administrativas y de campo. “Soy mamá de seis chicos, tres varones y tres nenas, de los cuales estoy muy orgullosa y ellos también lo están de mí, de lo que hago, de lo que pude lograr”, expresó.

Con una trayectoria vinculada a la militancia en UOCRA, Vanesa destacó el valor de haber podido insertarse en un nuevo oficio: “Para mí es una muy linda experiencia, de mucho aprendizaje. Les digo a todas las mujeres que se puede ser parte de proyectos como éste. Agradezco a Gerardo Martínez por insertar a las mujeres en este tipo de trabajo y a nuestro secretario general Damián Miller por darme esta posibilidad”.

Emocionada, subrayó que su mayor logro es el reconocimiento de sus hijos: “Llegar a casa y que me digan que están orgullosos es todo para mí, porque estar lejos de casa es muy duro”.

Del testimonio de Vanesa desde Viedma compartimos ahora el de Yolanda Palma de Cinco Saltos. Yolanda se desempeña como apuntadora en la fase de almacén del proyecto VMOS, con tareas administrativas y de pañolera. “Mi día a día implica organización, control y acompañamiento en la gestión de materiales, asegurando que lo solicitado llegue a todos los frentes de líneas”, explicó.

Su incorporación significó un cambio profundo: “Vengo del área de salud y hoy ser parte de este gran proyecto es un nuevo desafío y un gran conocimiento personal y laboral. Mi vida cambió rotundamente, tuve que adaptarme a una nueva realidad, incluso alejarme de mi casa y de mis hijos, pero con la convicción de que todo esfuerzo vale la pena”.

Yolanda destacó la importancia de la capacitación: “No solo cambió mi presente, me dio la esperanza de construir un futuro mejor para mí y mi familia. UOCRA me abrió puertas”. Además, subrayó la creación del curso de apuntadores junto al cuerpo de delegados zona Atlántica, el secretario Damián Miller y la Secretaría de Trabajo, que ya se dictó en distintos campamentos y se replicará en Río Colorado y Valcheta.

Mujeres que transforman su vida y su comunidad desde la energía

Sabrina Cayunao es de San Antonio Oeste y realiza tareas de apuntadora en el sistema fotovoltaico. Inició en el armado de campamento con tareas de obra civil y electricidad, y hoy su rutina comienza temprano: “Un día típico arranca a las 6 de la mañana, revisar que los papeles estén en orden, salir a la línea, recorrer los diferentes PK, recibir viandas y asegurarme de que a mis compañeros no les falte ningún material o elemento de protección personal”.

Sabrina resaltó el impacto personal de este empleo: “Este trabajo significó un gran crecimiento en mi vida porque me ayudó a conocer lo que es la vida en obra. Disfruto los 28 días de campamento y los 7 de franco junto a mis papás y mis hermanas”.

Sobre la capacitación, señaló que la práctica diaria fue clave: “Lo que realmente te enseña es el día a día en el campo o en la línea. Este proyecto representa crecimiento, desarrollo, oportunidades laborales y crecimiento económico para nuestro país”.

Estela Alan es de Sierra Grande, trabaja en Punta Colorada en el área administrativa, aunque sus comienzos fueron como personal de maestranza. “Realizo la confección y seguimiento de permisos de trabajo y, junto con abastecimiento, los partes diarios destinados al despacho de combustibles. Mi jornada arranca a las 6:30 cuando tomo la combi desde Sierra Grande, son 40 minutos de viaje, y luego comienzo con mis tareas”, relató.

Estela resaltó el impacto personal y comunitario de este empleo: “Hoy soy sostén de mi familia junto a mis tres hijos. Fue una bendición. Se me han abierto muchas oportunidades. Actualmente soy referente de UOCRA Mujeres y todo ha significado un gran cambio”.

Con emoción, agregó: “Este trabajo fue un cambio rotundo para la comunidad. En Sierra Grande hoy hay movimiento, no es el mismo de hace un año. Encontrarme con gente que necesitaba este trabajo me llena de orgullo. Ojalá que siga creciendo y que sea siempre para bien”.

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