2026-05-04

De la fiesta al juzgado: el vestido de 15 que terminó en un pleito judicial por fallas y mal talle

Una vecina de Cipolletti contrató la confección del vestido, pero ni los materiales ni la confección estaban dentro de lo convenido.

Iba a ser una fiesta, pero las cosas no salieron según lo previsto. La confección de un vestido para el cumple de 15 terminó siendo materia de un pleito judicial en Cipolletti. Una vecina cuestionó que la realización final estuvo muy lejos de lo pactado al principio: los materiales y la terminación no se ajustaban a lo prometido. Encima, ni siquiera el talle era el adecuado. Al no obtener una respuesta por parte de la modista, la cuestión terminó en los tribunales.

 

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Por la naturaleza del monto, la presentación pudo realizarse en el Juzgado de Paz a través del procedimiento de “menor cuantía”, que no exige la representación de un abogado, pero sí requiere la presentación de documentación que respalde las afirmaciones.

La damnificada elevó el material que tenía: la acreditación del pago por la totalidad pactada, los mensajes de reclamo que efectuó durante el proceso y fotografías del vestido. En ese marco, pidió la devolución del dinero ya que el producto final no era lo que había contratado.

Por su parte, la demandada no realizó ninguna acción y ni siquiera se presentó en la audiencia de conciliación.

Con esos elementos, la jueza Gabriela Montorfano analizó el caso dentro del marco de la normativa de consumo. Evaluó el vínculo como un contrato entre una consumidora y una proveedora. También consideró las disposiciones del Código Civil y Comercial.

La reconstrucción de los hechos permitió tener por acreditada la existencia del acuerdo, el pago del servicio y el incumplimiento en la prestación principal. La sentencia sostuvo que la confección del vestido no respetó las condiciones pactadas.

En función de ese análisis, el fallo ordenó a la demandada restituir lo que la clienta pagó por el servicio. Esa restitución se encuadró como un resarcimiento por el daño patrimonial sufrido, es decir, por el dinero abonado por un producto que no cumplió con lo acordado, dentro del marco de la relación de consumo.

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