ROMPIÓ EL SILENCIO
Adabel Guerrero contó todo tras la escandalosa separación de su marido por infidelidad
El fin de una historia larga, intensa y muy expuesta terminó por confirmarse en las últimas horas y generó un verdadero cimbronazo en el mundo del espectáculo. Adabel Guerrero rompió el silencio y confirmó su separación de Martín Lamela después de 17 años en pareja, en medio de versiones cruzadas, rumores y nombres que comenzaron a circular con fuerza.
Lejos de esquivar el tema, Adabel eligió sus redes para contar su verdad, con un mensaje que buscó bajar el tono del escándalo y poner el foco en lo verdaderamente importante. Sin entrar en detalles, aclaró que la ruptura no fue algo repentino ni impulsivo, sino el resultado de un proceso que se fue gestando con el tiempo.
“Con el paso del tiempo, hubo un gran desgaste de la relación por parte de ambos”, expresó Adabel, marcando el punto de partida de una historia que ya no encontraba equilibrio.
En ese mismo sentido, Adabel profundizó sobre lo que le tocó atravesar en lo personal y cómo llegó a tomar una decisión que no fue fácil. “Tuve que enfrentar una verdad personal: ya no me estaba sintiendo bien”, aseguró, en una frase que resume el trasfondo emocional de la separación. Según explicó, durante años intentaron recomponer el vínculo, sostenerlo y darle nuevas oportunidades, pero el desgaste terminó siendo más fuerte.
La artista también destacó el rol que tuvo la terapia en este proceso, clave para poder ordenar sus emociones y avanzar con claridad. En ese camino, reconoció que logró “poder ser coherente conmigo misma”, algo que terminó inclinando la balanza hacia la decisión final. Y fue contundente al aclarar: “Separarnos no fue una elección impulsiva, sino el resultado de mucho tiempo de reflexión, dolor y aprendizaje, por lo menos de mi parte”.
Más allá del cierre de la pareja, Guerrero fue clara al remarcar que hay un lazo que permanece intacto: su familia. “Hay una historia valiosa y, sobre todo, una hija que merece crecer con amor, cuidado y adultos responsables”, sostuvo, dejando en evidencia que la prioridad absoluta sigue siendo Lola, la hija que tienen en común.
Mientras tanto, el contexto mediático no ayudó a calmar las aguas. En paralelo a su descargo, comenzaron a circular versiones sobre supuestas infidelidades que incluyeron distintos nombres, desde un vecino hasta el empresario Rodrigo Alenaz, e incluso un entrenador personal llamado Nicolás. Sin embargo, Adabel decidió no entrar en ese terreno y evitó responder a cada uno de los rumores.
En medio de ese ruido externo, su mensaje fue claro: cerrar una etapa desde el respeto, enfocarse en su bienestar personal y proteger a su hija de cualquier exposición innecesaria. Una decisión que, lejos del escándalo, intenta poner un punto final con madurez a una historia que duró casi dos décadas.