2026-05-21

ALERTARON SOBRE LA INFLACIÓN

La ONU recortó la proyección de crecimiento global por la guerra en Medio Oriente

Según el nuevo informe de mitad de año sobre la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial, la ONU ahora proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) global crecerá apenas 2,5% en 2026, por debajo del 2,7% estimado en enero.

El mundo observa con atención el reciente anuncio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ha decidido revisar a la baja sus expectativas de crecimiento para la economía mundial hacia el año 2026. Este ajuste responde al impacto directo del conflicto en Medio Oriente y la crisis energética resultante que amenaza con golpear significativamente los mercados globales.

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El último informe de la ONU sobre la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial ha encendido una alarma que no puede pasarse por alto: un pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) global que ha sido recortado para situarse en un exiguo 2,5% para 2026, por debajo de la cifra inicial de 2,7%. No obstante, las implicaciones van más allá. En un posible escenario adverso, la economía podría ralentizarse todavía más, anotando apenas un 2,1%, lo que podría equipararse al shocks económicos vividos en la última crisis financiera mundial y los cierres pandémicos.

Shantanu Mukherjee, quien dirige análisis económico en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, ha querido restar aprehensión a las cifras, asegurando que, aunque distante, una recesión global sigue siendo una posibilidad remota. Sin embargo, la amenaza permanece presente, y puede traducirse en consecuencias desestabilizadoras para millones a nivel mundial si factores como el petróleo continúan obstruyendo el camino.

La raíz del problema es clara. Desde que a finales de febrero estallara la serie de ataques entre Estados Unidos e Israel sobre suelo iraní, y con ello, el consabido bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán ”un conducto vital por el que transita el 20% de los recursos de petróleo y gas mundialmente consumidos” el transporte y el comercio internacional encaran problemas en alza. Esto daña no solo a los actores directamente involucrados, sino a todo un ámbito económico global complejo de circunstancias interconectadas.

La proyección es aún más sombría en materia inflacionaria. Anticipándose a un clausurado mercado energético, las esperanzas globales de reducir la inflación para 2026 contemplan actualmente una elevación hasta el 3,9%, un número que evidencia un barrera difícil de frenar para las economías impulsadas por el costo energético. El alza incide sobre múltiples sectores críticos como la producción industrial y transporte, así como disruptivos cambios logísticos y marítimos.

Empero, los efectos negativos no se reparten de manera uniforme a nivel mundial. En Europa, calificada por el documento de la ONU como una de las regiones más susceptibles a los costos energéticos escalados, el PIB decaería de 1,5% en 2025 a un desgastado incremento de solo 1,1% para el 2026. Reino Unido, particularmente, podría ver una semiparalización de su economía a un leve 0,7%, lo que complica su ya fragilizada posición pos Brexit.

Asia occidental, que una vez prosperó a ritmos expansivos, ahora debe hacer frente a probables perturbaciones inflacionarias agresivas y una casi parada total del crecimiento desde un 3,6% anterior. La situación no es sostenible, y aunque desconocemos el rosto del desenlace, es vital emprender medidas estratégicas y multilaterales que alivien las tensiones actuales para realzar la estabilidad mundial.

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