2026-06-01

San Isidro salió campeón, sueña con jugar en la A y quiere seguir formando jóvenes

“Más importante que ganar es aportar al desarrollo y la formación de los chicos”, sostuvo el presidente del club. Las presiones de la familia y la sociedad sobre un fútbol cada vez más violento.

Terminó el campeonato Apertura de la B en la Liga Deportiva Confluencia y San Isidro pudo darse el gusto de gritar “campeones”. Luego de onces fechas, terminó invicto con ocho victorias y tres empates, y con 25 puntos, le sacó cinco de luz a su más inmediato perseguidor, Chichinales. Ahora, la ilusión está prendida: mantener esa regularidad y dar el salto a la máxima categoría.

 

Leé también: Club El Salvador: el más joven de los equipos que disputan la Liga Confluencia

 

Miguel Mariano, con sus más de 30 años a cuestas en el mundo del fútbol regional, la idea lo seduce pero no parece quitarle el sueño. Sigue creyendo que su San Isidro es una alternativa “para formar personas”, colaborando desde “lo deportivo” para que se incorporen “valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, el respeto mutuo”. Y los que solo quieren salir campeones, “tienen otros clubes donde ir”.

No es fácil mantener una filosofía humanista en una época de tanta presión por obtener un triunfo: contó que cuando el equipo descendió a la B, 72 chicos de las divisiones formativas, de 13, 14 y 15 años, pidieron el pase para irse a otro club de la ciudad que se mantuviera en la A.

 

Los más chiquitos de la Liga: la décima división de San Isidro. Foto: gentileza.

 

El año pasado, la Liga Confluencia decidió dividir el campeonato en dos divisiones: una primera A, con 14 equipos; y una primera B, con 12. La idea: campeonatos más cortos, más parejos, competitivos y que permitan un desarrollo del juego. A San Isidro los resultados del 2025 lo llevaron a jugar en la B. “Creo que la apuesta de la liga fue positiva. Cuesta mantenerse con el presupuesto que uno tiene y competir con los más grandes, como Atlético Regina, La Amistad, Cipolletti o Deportivo Roca. En el ascenso se emparejó la situación de todos”, comentó.

 

Cómo cambió la sociedad

San Isidro comenzó su actividad en 2021, luego de la pandemia, impulsado por un grupo de padres que tenía ganas de participar en la Liga Confluencia. Y el club, todo fútbol, mantiene una “escuelita” formativa, con la que juega los torneos locales; y que nutre la cantera de las divisiones federadas.

Pero no sólo la ciudad cambió. Las familias y la sociedad son diferentes; y la presión por ganar se vuelve cada vez más exigente.

“Antes era más fácil hacer el seguimiento familiar; hoy es más complicado”, reconoció Mariano. Y si hace 30 años, cuando comenzó con la enseñanza del fútbol, los chicos llegaban al entrenamiento con una carga de juego encima, hoy ya no es tan así. “Antes estaba el campito, el baldío, donde los chicos podían jugar. Y si no, estaba la calle. O la plaza. Hoy ya no se puede, porque no está el baldío o porque es muy peligroso. Entonces, el chico tiene solo esa hora y media de actividad física que le damos en el predio”, comentó.

 

La "cantera" que nutre de jugadores al club: la Escuelita de Fútbol y los equipos de la Liga Municipal. Foto: gentileza.

 

Y los padres llegan con la idea de que sus hijos pueden ser, al menos, futbolistas profesionales. “A esta altura, soy el más veterano de todos y trato de explicarles que solo el dos o el tres por ciento de los chicos llegan a primera división. Es muy difícil y exige otras cosas, además del talento. Es mucho sacrificio por algo que no sabe si se va a dar. Por eso les recomiendo: estudiar, seguir un oficio, y que el fútbol sea eso. Un juego, un pasatiempo”, reflexionó.

Quitarles presión a los chicos, con la idea de que todos puedan jugar un rato y participar del juego, formar jóvenes en los valores deportivos, seguirán siendo los ideales del San Isidro. Y se sostiene en el apoyo de los papás que siguen apostando por ese tipo de crecimiento.

 

Te puede interesar