Ni Una Menos: el alarmante mapa de los femicidios en el país en lo que va del año
A 11 años de la histórica movilización que dio origen al movimiento Ni Una Menos, organizaciones feministas de Neuquén volverán a concentrarse este miércoles 3 de junio en el Monumento a San Martín para reclamar el fin de la violencia machista y exigir respuestas concretas del Estado y la Justicia.
La convocatoria fue confirmada por Gladys Aballay, referente de Mumalá Neuquén, quien señaló que la movilización comenzará a las 17 y estará abierta a toda la comunidad. “Convocamos a todas y todos para que podamos seguir exigiendo que no haya mujeres muertas en manos del machismo”, expresó.
La dirigente sostuvo que este nuevo aniversario encuentra al movimiento atravesado por el dolor de dos nuevos femicidios ocurridos durante el último fin de semana. “Nos encuentra de nuevo con los femicidios de Agostina y Dulce. Lamentamos profundamente que el machismo se lleve la vida de estas dos nenas”, manifestó.
En ese sentido, Aballay insistió en la necesidad de que el Estado y el Poder Judicial actúen con mayor rapidez y eficacia ante las denuncias por violencia de género. “Venimos exigiendo desde hace mucho tiempo que la Justicia actúe rápido, que no sea lenta ni burocrática. También que se capacite al personal para abordar las denuncias como corresponde y no juzgar primero a la mujer antes de accionar”, remarcó.
Las cifras detrás del reclamo
En el marco de los 11 años de Ni Una Menos, el Observatorio de Mumalá difundió un nuevo informe que refleja la persistencia de la violencia de género en Argentina. Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2026 se registraron 105 femicidios, femicidios vinculados y trans/travesticidios, además de 420 intentos de femicidio en todo el país.
Víctimas: mujeres de todas las edades
La edad promedio de las víctimas fue de 39 años. Entre los casos registrados se contabilizaron 10 niñas y adolescentes de hasta 18 años y 10 mujeres adultas mayores de 60 años.
El informe también señala que el 40% de las víctimas tenía hijos e hijas, lo que dejó como consecuencia a 73 niños, niñas y adolescentes sin madre. De ellos, al menos 36 podrían ser beneficiarios de la Ley Brisa, que contempla una reparación económica para hijos e hijas de víctimas de violencia de género letal.
Además, el relevamiento indica que en el 7% de los casos las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas antes de ser halladas sin vida, mientras que en el 4% se constató abuso sexual.
Contextos de vulnerabilidad
El registro de Mumalá también pone de manifiesto diversas situaciones de vulnerabilidad que atravesaban algunas de las víctimas.
Entre los casos relevados se identificaron cinco mujeres con consumos problemáticos de sustancias, dos en situación de prostitución o trabajo sexual, dos personas en situación de calle, dos residentes de zonas rurales, una mujer embarazada, una víctima con trastornos de salud mental, una migrante de otro país y una migrante de otra provincia.
Denuncias que no alcanzaron a evitar los crímenes
Uno de los datos más preocupantes del informe es que el 9% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor.
De ese grupo, el 75% contaba con medidas de protección vigentes, como restricciones de acercamiento o perimetrales. Para las organizaciones feministas, esta situación evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y garantizar respuestas más efectivas por parte de la Justicia y los organismos estatales.
Quiénes fueron los agresores
Según el relevamiento, la edad promedio de los femicidas fue de 41 años.
El 32% convivía con la víctima al momento del crimen y otro 32% intentó darse a la fuga tras cometer el hecho. De estos últimos, el 18% continúa prófugo.
Además, el 16% se suicidó luego del femicidio y otro 9% intentó hacerlo. El informe también revela que el 10% tenía antecedentes por violencia de género y que el 6% pertenecía a fuerzas de seguridad, como policías, militares o integrantes del servicio penitenciario.
El vínculo con las víctimas
Los datos muestran que la mayoría de los crímenes continúa ocurriendo dentro de relaciones cercanas.
El 60% de los femicidios fue cometido por parejas, exparejas o familiares de las víctimas. En tanto, el 11% fue perpetrado por hombres conocidos, como vecinos, amigos o compañeros de trabajo, mientras que otro 11% estuvo vinculado a sicarios o bandas mafiosas.
Solo el 6% de los casos fue cometido por personas desconocidas, mientras que en el 12% restante no se pudieron establecer datos precisos sobre el vínculo.
El hogar, el lugar más peligroso
El informe vuelve a confirmar una tendencia histórica: el ámbito doméstico sigue siendo el escenario principal de la violencia letal contra las mujeres.
El 67% de los femicidios ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor. Por otra parte, el 14% sucedió en la vía pública, el 6% en descampados, otro 6% en lugares como hoteles o espacios laborales, y el 4% en la vivienda del victimario.
Las modalidades de los crímenes
En cuanto a la forma en que fueron perpetrados los asesinatos, el informe señala que el 32% de las víctimas fue asesinada con armas de fuego, mientras que el 24% murió por ataques con armas blancas.
Además, el 13% fue asfixiada y el 11% asesinada a golpes. El resto corresponde a otras modalidades, entre ellas atropellamientos, torturas y casos en los que las víctimas fueron arrojadas al vacío.