RESIDENCIA
La casa donde murió el Indio Solari: estudio de música, pileta y un enorme parque
El fallecimiento de Carlos Alberto Solari, conocido universalmente como el Indio Solari, ha devuelto las miradas a un lugar emblemático y repleto de enigmas: su hogar personal en Parque Leloir. Ubicado en el corazón de Ituzaingó, este fue el rincón donde el célebre músico pasó sus últimos días, cerrando a los 77 años un ciclo vital lleno de música y misterio simplemente rodeado de la serena naturalidad del lugar.
Lejos de ser una estructura ostentosa o fácilmente visible para los curiosos y seguidores que el Indio Solari atraía inevitablemente, la casa fue concebida como un refugio de tranquilidad, un espacio seguro donde la privacidad y el trabajo creativo pudieran coexistir en armonía. La residencia, peculiarmente discreta y oculta entre la vegetación, contaba con una impresionante instalación de seguridad que la transformaba en una especie de bastión.
Dentro de sus paredes, en la planta baja, se encontraba Luzbola, el icónico estudio personal del Indio. Este estudio era un verdadero santuario donde Solari perpetuaba su legado musical. Alejado de la distracción de la ciudad, en Luzbola el Indio dejaba fluir su creatividad trabajando en nuevas composiciones y letras, incluso en los años donde la enfermedad ya limitaba sus fuerzas. Este aspecto de su vida interior resalta particularmente ante la figura pública del enigmático cantante, para quien la música fue siempre un camino para expresar su compleja vida interna sin necesidad de exponerse físicamente al mundo exterior.
La planta superior y los demás espacios de la vivienda revelaban un contraste con el ajetreado mundo exterior. Un amplio jardín daba paso a una piscina muy utilizada y un quincho que compartía con cercanos en reuniones íntimas. Este equilibro entre trabajo y descanso se complementaba con sus fieles compañeros los perros ovejeros alemanes.
La muerte del Indio Solari transfiere a esta casa el simbolismo de su vuelo final, el epílogo de una vida llena de historias escritas entre las notas de su música y los silencios conversados con su guitarra en mano. Es un rincón de memorias, un bastión de lo que fue alguna vez la vida oculta tras el mítico artista, conjugando la firme decisión personal de vivir al compás de sus propios términos públicos y privados.