CONFESIÓN
El drama secreto de Mery del Cerro: perdió un embarazo y le descubrieron un tumor
Lo que parecía ser un gran momento profesional terminó quedando atravesado por una serie de golpes que marcaron para siempre a Mery del Cerro. Invitada a Otro día perdido, la actriz abrió una puerta que hasta ahora había mantenido cerrada y reveló el difícil camino que recorrió en silencio durante el último año.
Mientras se preparaba para asumir un nuevo desafío laboral con su participación en Margarita, la modelo enfrentaba una situación devastadora. A pocos días de comenzar las grabaciones en Uruguay, recibió una noticia que la dejó completamente quebrada: había perdido un embarazo.
“Era la primera vez que me pasaba. No se lo conté a nadie, estaba muy lastimada”, recordó con emoción. Según explicó, durante ese período eligió atravesar el dolor en la intimidad y apenas compartió lo ocurrido con una persona de extrema confianza. “Se lo conté para que me sea de sostén, yo estaba sola”, dijo sobre Isabel Macedo, su compañera de elenco en la tira juvenil.
Sin embargo, cuando intentaba recomponerse de ese golpe emocional, apareció una nueva preocupación, un episodio que cambiaría todo. “Después de eso me pasó algo más. Me empiezo a sentir mal, algo raro. Me hacen una eco y me descubren algo en el abdomen”.
La situación se volvió crítica de un momento a otro. Del Cerro contó que debió ser internada y sometida a numerosos estudios sin que prácticamente nadie de su entorno supiera lo que estaba ocurriendo. “Eso no se supo. De repente quedo internada con una batería de médicos alrededor. Tenía un tumor de siete centímetros. Cirugía. No lo sabían mis papás, nadie. Nunca me habían operado. Me sacaron el tumor, pero tenía que esperar el resultado”, relató.
La incertidumbre se transformó entonces en su peor compañera. Antes de entrar al quirófano, los médicos le habían explicado la complejidad del cuadro. “Tenés un tumor supervascularizado”, le informaron. Para la actriz, que jamás había atravesado una operación, el miedo era enorme. “Nunca me habían dormido, nunca nada”, confesó.
Afortunadamente, la intervención resultó exitosa. El tumor estaba encapsulado y pudo ser removido por completo, aunque todavía faltaba superar la angustiosa espera de los resultados definitivos. Fueron días de tensión absoluta, marcados por la incertidumbre y el temor a recibir una noticia devastadora.
La llamada que tanto esperaba finalmente llegó y cambió el final de la historia. Al recordarla, Mery no pudo contener la emoción. “Te queremos decir que el tuyo es un caso rarísimo, es más raro que perro verde”, le comunicaron los especialistas. La particularidad de su cuadro fue tan excepcional que incluso los médicos le propusieron presentarlo como caso de estudio ante la comunidad científica. Después de meses de dolor, miedo y silencio, la actriz sintió que, efectivamente, la vida le había dado una nueva oportunidad.