2026-07-10

CONTINÚAN LOS RESCATES

Terremotos en Venezuela: rescatistas argentinos trabajan en un edificio donde había una fiesta infantil

Del edificio que tenía 14 pisos de altura antes de derrumbarse, los rescatistas del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) ya recuperaron los cuerpos de 60 víctimas de entre los escombros.

En un suceso que ha conmocionado a toda Venezuela y el mundo, el colapso del edificio OPP-25 en Tanaguarena, a unos escasos cuarenta kilómetros de la capital, Caracas, dejó a su paso un escenario de ruinas y dolor. Este incidente, que se produjo después de dos devastadores terremotos que azotaron al país el 24 de junio, ha movilizado a un valiente equipo de rescatistas argentinos que trabajan incansablemente entre los escombros, buscando recuperar cuerpos y ofrecer un atisbo de cierre a las familias afectadas.

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El edificio, que alguna vez se alzaba majestuoso con catorce pisos de altura, se transformó en un amasijo de concreto, aislando en su caída a los residentes que se encontraban en él al momento del colapso. En la fatídica jornada, el edificio albergaba una celebración infantil, lo que sumó al calvario la pérdida de varios niños. Hasta ahora, el equipo del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA) ha recuperado 60 cuerpos, y la esperanza de encontrar sobrevivientes se desvanece cada día más.

Uno de los miembros del equipo, Cristian Luccisano, relató con palpable emotividad la dureza de la escena. 'Es un escenario desolador, donde encuentras cartas, juguetes, memorias dispersas', compartió. 'Es desgarrador intentar reconstruir las vidas truncadas mientras estamos sobre los escombros'. Por su parte, Daniel Iglesias, otro rescatista del grupo, expresó su admiración por la determinación de las familias locales que, confiando solo en herramientas rudimentarias, excavan sin descanso en busca de sus seres queridos.

A pocos metros de sus esfuerzos, otro punto de operación se concentra cerca de un área precaria del derrumbe, bajo cuya sombra se supone podría estar durmiendo una pequeña niña. El abuelo de la menor, quien ya logró rescatar a su esposa e hija, se mantiene firme al lado de los rescatistas, armado con un casco y una maza. 'Este equipo ha decidido hacer todo lo posible para encontrar a esta nieta, demostrando un profundo sentido de humanidad y compromiso', explicó Iglesias.

El jefe operativo, Esteban Chalá, ha descrito el colosal OPP-25 como una spacial de vida antes de su desgracia. Con departamentos distribuidos en cada piso y una bulliciosa galería comercial en la planta baja, el edificio era un microcosmos de actividad. 'Fue en esa vibrante galería donde ocurrió la trágica fiesta infantil', narró Chalá, señalando las dificultades logísticas de recuperar cuerpos del lugar debido a la compleja disposición de sus ruinas.

Mientras las horas parecen eternas y la comunidad se recupera del duelo, la presencia de la brigada CEPA en Tanaguarena se ha convertido en un símbolo de esperanza, esfuerzo y solidaridad. En un país donde la naturaleza ha mostrado su peor cara, son estos rescatistas quienes, ayudados por angustiadas familias, iluminan un camino hacia la resiliencia colectiva.

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