Se conocían desde hacía 30 años, pero un día el hombre comenzó a acosarla y a enviarle mensajes explícitos
Es la historia de una relación amistosa que terminó de forma abrupta: tras casi 30 años de conocerse, un hombre comenzó a hostigar y a acosar de diversas maneras a quien hasta entonces había sido una amiga. Y como no modificó su conducta a pesar de los pedidos reiterados, la mujer recurrió a la justicia de Paz de Cipoletti. Ahora tiene una restricción de acercamiento y la orden formal de evitar toda forma de comunicación. Si no cumple, enfrentará un juicio penal por desobediencia.
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Según la denuncia, el hombre cambió su conducta de forma imprevista. Tras tres décadas de conocerse, comenzó a acosarla con mensajes de contenido sexual explícito, a aparecerse en lugares por los que transitaba y a presentarse cerca de su casa en distintos horarios.
Ni el hecho de que lo bloqueara en la app de mensajería y en las redes sociales, ni el pedido reiterado de que no continuará molestando, fueron suficientes como para contener al hombre. Entonces recurrió a la justicia de Paz.
La jueza Gabriela Montorfano se basó en el artículo 44 del Código Contravencional de Río Negro, que sanciona el acoso callejero y aquellas conductas que provoquen intimidación, humillación o degradación de la otra persona. En consecuencia, dispuso una restricción: no podrá acercarse a menos de 500 metros del domicilio ni de los lugares donde la mujer se encuentre.
Además, prohibió cualquier comunicación o contacto por teléfono, medios digitales, redes sociales o cualquier otra vía.
La restricción tendrá vigencia durante sesenta días. El plazo podrá extenderse si continúan las circunstancias que motivaron la intervención y si una de las partes presenta un pedido fundado.