IMPACTO
El fuerte relato de Wanda Nara sobre sus hijas tras el violento robo en su mansión
El violento robo a la mansión de Wanda Nara en Milán ha dejado una huella profunda en la vida de la empresaria y su familia. A raíz de este perturbador evento, Nara se ha visto obligada a dejar temporalmente su hogar para buscar refugio en un hotel junto a sus hijas, Francesca e Isabella. La afectación emocional es evidente, al punto de que las niñas no lograban conciliar el sueño por el miedo recurrente a un nuevo ataque.
La situación se complicó debido a la incertidumbre que rodea el caso, ya que según Wara, las investigaciones iniciales han arrojado varias dudas. "El personal de seguridad me informó que tenían varias pistas y sospechas" mencionó, revelando el grado de inseguridad que ha acompañado a su familia desde el asalto. Los asaltantes, en una actitud que genera desconcierto, optaron por llevarse documentos personales mientras dejaban intacta una notable cantidad de dinero en efectivo, lo que lleva a Wanda a plantear cuestionamientos."No es coherente que elijan llevarse únicamente documentos", expresó aún conmocionada por el incidente.
El asalto encontró a Wanda fuera del país, disfrutando de la final del Mundial entre Argentina y España. Sin embargo, dentro del inmueble se encontraban su madre, Nora Colosimo, y sus cuatro hijos. La situación los sumió a todos en un estado de angustia constante. Ante la gravedad del suceso, Nara rápidamente gestionó una salida organizada para alejar a los menores de la escena traumática y, contando con el apoyo de Maxi López, organizó el traslado de Benedicto y Constantino, quienes tendrían la oportunidad de reunirse con su padre en un ambiente más seguro.
El reto de enfrentar el miedo es particularmente delicado para los más pequeños. Wanda dio voz a esta complejidad emocional enfatizando el impacto que el robo les generó: “Experienciaron un tremendo trauma”, sentenció en uno de sus fragmentos más emotivos compartidos en el programa 'Los Profesionales' de El Nueve. Mientras se busca activamente una resolución al robo por las autoridades, los esfuerzos de recuperación emocional de la familia Nara continúan.
Desde que ocurrió el insuceso, la policía intensificó las investigaciones, mapeando las zonas cercanas a la mansión para delinear el modus operandi de los delincuentes. Sin embargo, la comunidad en la que Wanda Nara residía sigue bajo la sombra de la incertidumbre. Con un profundo impacto emocional aun latente, la familia se centra en buscar seguridad y previsiones para el futuro inmediato.