Confirmado: el cuerpo que encontraron en Labraña era del joven desaparecido
La autopsia confirmó la primera hipótesis de trabajo: el cuerpo que encontraron la semana pasada en un sector de Labraña era el de Jeremías Valenzuela, un joven de 28 años que se encontraba desaparecido desde el 14 de mayo. Según el informe preliminar, se descartaron indicios de criminalidad o de participación de terceros en su muerte.
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El cadáver fue hallado en una chacra de Labraña el miércoles de la semana pasada. Su avanzando estado de descomposición impidió una identificación completa en un primer momento, aunque algunos indicios permitían sospechar que se trataba de Valenzuela. Primero, porque la vestimenta coincidía en grandes trazos con la que llevaba la última vez que fue visto. Segundo, por las características físicas del cuerpo, en cuanto a estatura y peso. Y porque era la única persona denunciada como desaparecida en esas fechas y en esa zona.
Valenzuela se encontraba desaparecido desde mayo, cuando fue visto por última vez en su vivienda del asentamiento 10 de Enero, ubicado atrás del casino y contra el río Neuquén. Según las declaraciones de su mamá, Jeremías podría haber sufrido un ataque psicótico, agravado por el abuso de sustancias prohibidas. En algunas oportunidades perdía el sentido de la ubicación. Y esa del 14 de mayo pasado no sabía donde se encontraba.
En esas condiciones intentó ingresar en la vivienda de otra familia, que se asustó y llamó a la policía. Jeremías huyó del lugar porque no quería ser identificado por los agentes y luego no se supo nada más de él.
Una búsqueda sin resultados
Durante estos meses de búsqueda, la fiscalía y la Policía de Río Negro desplegaron diversos operativos de rastrillaje que incluyeron el trabajo de la Brigada de Canes en zonas de chacras, recorridos por las márgenes de los ríos Neuquén y Negro, y la colaboración de buzos de Prefectura Naval en el cauce del agua.
El hallazgo se produjo en el interior de una acequia y, según los reportes, los restos presentaban un avanzado estado de descomposición. El reconocimiento formal pudo concretarse a partir de la indumentaria que llevaba y de señas particulares e individualizantes, como sus tatuajes.
Tras la intervención realizada en la Morgue Judicial de General Roca, el médico forense descartó de manera preliminar la presencia de signos de criminalidad o violencia de terceros en el cuerpo.