2026-08-18

INFANCIA

La UCA advirtió que 4 de cada 10 niños y adolescentes tienen problemas para acceder a ropa y calzado

Según advierte el infome, la dificultad para acceder a vestimenta es la privación que presenta la mayor brecha social entre las cuatro: afecta al 58,3% de los niños y adolescentes del nivel socioeconómico muy bajo, más de tres veces el 17,8% registrado en el nivel medio alto.

En medio de una compleja situación socioeconómica, la pobreza infantil se consolida como uno de los mayores desafíos para el futuro de Argentina. Según un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), uno de cada cuatro niños en Argentina enfrenta carencias que van más allá de lo alimentario, impactando en aspectos esenciales de su desarrollo y vida diaria.

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El informe destaca un preocupante incremento en la dificultad de acceso a bienes básicos como el calzado y la vestimenta, afectando al 37,5% de los niños y adolescentes en el último año. Pero las carencias no terminan ahí; el impacto de la pobreza se extiende al ámbito escolar, donde el 36,8% de ellos ha tenido inconvenientes para avanzar adecuadamente, y se refleja también en sus interacciones sociales al reportarse que el 27,3% lucha por hacer amigos.

Más dolorosamente, las penurias económicas manifiestan un alto costo emocional, ya que el 18,1% de los jóvenes experimentan malestares emocionales significativos. Estos indicadores revelan un panorama alarmante: el actual contexto económico y social está dejando una marca indeleble en la niñez argentina.

El contexto nacional expone que la pobreza en menores de edad alguna vez alcanzó un pico del 70,4% en el 2024, siendo actual punto de descenso un respiro con una reducción observable, aunque aún con más del 42% de los niños y adolescentes sumidos en la pobreza. Al escarbar un poco más, encontramos que la dificultad para obtener ropa es predominantemente preocupante entre los niveles socioeconómicos más bajos, donde afecta al 58,3% de ese grupo, en agudo contraste con el 17,8% de aquellos con un mejor estatus económico.

Diversos programas gubernamentales han buscado aliviar esta situación. Iniciativas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar han jugado un rol decisivo en frenar la caída libre, contribuyendo con el 90% de reducción en la pobreza infantil y casi un 98% en la reducción de la indigencia. Sin estas asistencias, las tasas de indigencia entre los menores se dispararían a un alarmante 16,4% desde el 9,5% actual.

Enfatizando aún más en la gravedad de la situación, UNICEF proyecta que para mediados de 2026, el porcentaje de niños viviendo en pobreza podría pegar un salto hacia el 44,4%, subiendo así las alarmas sobre la eficiencia de las transferencias sociales, bolsa alimentaria y reformas de empleo; factores clave que determinarán si Argentina podrá finalmente doblegar la curva ascendente de pobreza que afecta su futuro.

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