Traspaso de rutas nacionales a Río Negro: Soria celebró el acuerdo y apuntó contra el gobierno nacional
El acuerdo histórico para transferir la administración de las rutas nacionales 22 y 151 y el Tren del Valle a la órbita de Río Negro generó un fuerte respaldo institucional, pero también abrió la puerta a severas críticas económicas hacia la Casa Rosada. La intendenta de General Roca, María Emilia Soria, calificó la intervención provincial como un paso necesario, urgente e inminente ante el abandono del Estado Nacional, aunque no dudó en cuestionar públicamente las condiciones financieras que envuelven el traspaso.
Consultada por la prensa regional, la jefa comunal fue evaluó el desfinanciamiento que sufre la infraestructura valletana. Soria aseguró que la postura de Nación no solo refleja inacción y abandono, sino que constituye un robo directo hacia los rionegrinos. Argumentó que transferir la enorme responsabilidad de las rutas a la provincia y, al mismo tiempo, seguir percibiendo la recaudación del impuesto a los combustibles es inadmisible. A esto le sumó el agravante de que el gobierno central tampoco prevé ceder el importe millonario que se generará a futuro por las multas de tránsito y los controles de peso a las cargas pesadas.
Pese a este fuerte reclamo económico, la intendenta decidió valorar el escenario desde una perspectiva optimista, reconociendo que la medida representa un día alentador que los vecinos esperaban hace años. Anticipó que ahora será el momento de dar el debate por los fondos de los combustibles y analizar los costos que deberá asumir Río Negro para sostener el mantenimiento vial, pero garantizó que todos los intendentes, sin distinción de color político, colaborarán activamente para lograr una rápida mejora del asfalto.
El impacto habitacional y el Tren del Valle
En sus declaraciones, Soria también le dedicó un apartado central a la ansiada recuperación del Tren del Valle. La mandataria roquense explicó que el servicio ferroviario es una solución estructural indispensable para acompañar la nueva dinámica demográfica de la confluencia. Según detalló, el alto costo de vida en la capital neuquina está expulsando a muchos ciudadanos, quienes eligen instalarse definitivamente en las ciudades del Alto Valle rionegrino.
Esta constante migración multiplica el número de trabajadores y estudiantes que deben viajar a diario entre ambas provincias, enfrentándose a un corredor vial colapsado. La intendenta graficó este padecimiento asegurando que subir a la Ruta 22 en la actualidad es someterse a una verdadera ruleta rusa, donde la seguridad del viaje depende del azar frente a la aparición de pozos o embotellamientos. En este contexto, aseguró que los gobiernos locales acompañarán sin dudar la reactivación del tren y el proyecto de la ruta de las arenas sobre la barda norte para descomprimir el flujo vehicular.
Finalmente, Soria coincidió plenamente con el diagnóstico trazado por el gobernador Alberto Weretilneck, ratificando que el deterioro de la infraestructura es el principal causante de la enorme siniestralidad actual. Apelando a su propia experiencia al volante, la jefa comunal describió al sector de Puente 83 en Cipolletti como una "cueva de lobos" durante la noche. Un panorama desolador que, según advirtió, podría volverse fatal de no mediar intervenciones urgentes antes de la llegada de las fuertes lluvias anunciadas para la región.