2026-08-27

FAMILIA

Así son los tres hijos del Negro Rada que siguieron sus pasos en el mundo artístico

Quiénes son Lucila, Matías y Julieta, los tres hijos del Negro Rada que siguen su legado

Por décadas, el nombre de Rubén Rada ha sido sinónimo de música y arte que trasciende fronteras. Su legado artístico no solo se perpetuó a través de sus propias creaciones sino que, de manera más íntima y personal, ha sido continuado por sus tres hijos: Lucila, Matías y Julieta. Ellos, con sus distintas trayectorias y estilos, se han consolidado en el mundo de la música, enriqueciendo y expandiendo el impacto del apellido Rada.

La prolífica carrera de Rubén Rada cobró vida en Buenos Aires, donde sus hijos nacieron y crecieron durante el pleno auge de su carrera artística. En ese ambiente impregnado de música y creatividad, estas tres personalidades se nutrieron de la pasión y del talento que irradiaba su padre, convirtiendo lo cotidiano en una herencia profesional.

Lucila Rada, la hermana mayor, llegó al mundo en 1981 en la ciudad de los grandes teatros y orquestas. Su madre, María Fernanda Vivanco Ferreira, aportó también su cuota artística, moldeando en Lucila una pasión temprana por el espectáculo. Con apenas ocho años, debutó en la industria musical, dando sus primeros pasos en el estudio de grabación. Al crecer, Lucila no solo abrazó el canto, sino que exploró su vocación por la actuación y la conducción televisiva, llevando su carrera a distintos países de América Latina.

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El camino del segundo hijo, Matías, se forjó en su vida itinerante entre ciudades. Nacido en Argentina en 1985, la continua mudanza entre México y Uruguay enriqueció su sensibilidad artística y encontró en la guitarra su compañera de expresión. Impulsado por el propio "Negro" Rada, Matías partió del reencuentro familiar musical para emprender proyectos personales con otras destacadas figuras y bandas de la música contemporánea.

Julieta Rada, la benjamina del clan, irrumpió en la escena no solo como la hija menor de un icono, sino afirmando su propio espacio en el competitivo mundo musical. Nacida en 1990, Julieta combinó la frescura de su juventud con el bagaje cultural adquirido durante su crianza entre Buenos Aires, México, y Montevideo. Su voz y composiciones pronto revelaron la herencia prominente de su padre, ganándose merecidos espacios y reconocimientos internacionales que la catapultaron más allá de las fronteras sudamericanas.

La partida de Rubén Rada a la edad de 83 años marcó un punto de reflexión para el universo musical que, una vez más, redescubrió el hilo conductor en cada canto, en cada nota que Lucila, Matías y Julieta continúan tejiendo. No solo es cuestión de mantener vivo el apellido, sino de enriquecer la tradición aceptando la evolución inevitable que cada generación trae consigo. Así, los hijos de Rada no solo conservan sus raíces, sino que las redefinen, añadiendo matices personales a un legado que, sin duda, seguirá encantando a muchas más generaciones.

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