2026-08-27

Como se vivió el cambio en la justicia: “fue un cimbronazo; pero ahora los jóvenes no entienden qué es el expediente”

Luego de tres décadas en la justicia penal, la exjueza Alejandra Berenguer contó cómo se vivió la transformación del sistema judicial desde adentro.

En pocos años, el Poder Judicial de Río Negro se transformópuso en marcha el juicio oral y por jurados; cambió al sistema acusatorio y se definió por “despapelizar” todo el sistema. “Fue un gran cimbronazo” reconoció la ex jueza de juicio Alejandra Berenguer. Pero la transformación se realizó tan rápido que hoy “los más jóvenes ya no entienden qué es el expediente”.

 

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Berenguer, que después de tres décadas de ejercer diferentes cargos en la justicia decidió jubilarse, explicó que ningún cambio es sencillo pero que en el caso de Río Negro llegó “en el momento indicado”. Y explicó que el anterior modelo, “el del juez de instrucción que conducía la investigación”, terminaba en contradicción con la misma Constitución: el que investigaba, era el que resolvía la situación procesal de una persona”, recordó.

“Ahora es el fiscal quien investiga, un juez control la legalidad, y más adelante avanzado el proceso, quien dictará la sentencia”, expresó.

 

Un cambio cultural

Esta transformación “no fue sencilla” porque “dejar viejas estructuras es complicado”; y en el medio del camino se decidió dejar el expediente como se tenía en los antiguos procesos escritos. “Fue un gran cimbronazo. Después de 20 años de trabajar con expedientes dejamos de tenerlos. Estaba todo dentro de un sistema, que tampoco era muy sencillo de acceder. Si bien nos capacitaron y todo, uno también tiene que hacerse una rutina de trabajo y no había papel”, recordó.

Si antes la justicia tenía la pretensión de conocer la “verdad real” durante un juicio, hoy el sistema reconoce que, en todo caso, es una realidad fragmentada. “El juez, la jueza, o el jurado popular, no se terminan de enterar cuál fue la verdad, sino lo que el fiscal decidió llevar a juicio; y lo que la defensa contesta, y lo que lleva. Y la querella, si la hay”, precisó.

Para los formados en el sistema anterior, para los magistrados más antiguos, “fue un gran cimbronazo. Había cuestiones en las que uno quedaba en una zona gris, porque no se brindaba información.  Y hay que resolver de ese modo. Si bien suena brutal, es real, es lo que se aplica en todo el mundo y forma parte del arte de la litigación”.

 

La exjueza penal contó cómo se vivió el cambio desde dentro del Poder Judicial. Foto: Cipo360.

 

Berenguer precisó que tuvo que formarse en este nuevo modelo: “estudié en una universidad muy prestigiosa en Chile. Con una colega fuimos a hacer un curso de litigación oral y era así. Nosotras estábamos un poco shockeadas. Pero en la dinámica de los juicios uno se va dando cuenta de que es así”.

“Y otra cosa importante: el juez o la jueza no pueden preguntarle a los testigos. ¿Si tuve que morderme la lengua algunas veces? Totalmente. Es un resabio que los jueces nuevos no van a tener. Por eso es importante el recambio”, sostuvo.

La exjueza comentó la experiencia de otros países que llevaron adelante transformaciones similares, como Chile. “A los magistrados más antiguos que venían trabajando con sistemas anteriores, por ejemplo, escritos, se les dio la oportunidad de retirarse. Con una contraprestación, claro porque se estaba quedando sin trabajo. Aquí no, porque se planteó de otro modo. Pero nos encontramos con esto; con jueces con muchos años, como yo y otros, que se encontraron con otro panorama. Y si te gusta te gusta, pero uno tiene que cumplir con la ley”.

 

De lo escrito a la oralidad: cómo adaptarse

Alejandra Berenguer reconoció que este cambio del juicio escrito a la oralidad fue “inquietante” al menos, pero que se fueron adquiriendo “nuevas rutinas de trabajo” para hacer la tarea de la mejor manera. Y destacó que los escritos no desaparecieron por completo: la audiencia será oral, pero los informes médicos o periciales, las actas policiales, los allanamientos, llegan por escrito.

A la hora de escribir una sentencia, el funcionario judicial adapta un poco ese trámite. “Redactar es una tarea que puede demandar muchos días, y hay una gran cantidad de información. Entonces, se precisa leerlo, volver a leerlo, pensarlo, llevarlo a casa. Entonces, lo imprimía. Si bien está la posibilidad de acceso remoto, tenerlo en ese formato lo hace distinto. Hay un híbrido que hace a la rutina del trabajo. Habrá colegas que no lo necesitan. Yo por lo menos, lo necesitaba”.

 

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