INDEPENDENCIA
Valentina Pergolini habló de su padre y lanzó una inesperada observación: “Lo admiro mucho, pero…”
Valentina Pergolini ha emergido como una figura prometedora en el mundo del espectáculo, no solo por el apellido que lleva, sino también por su inquebrantable determinación de forjar un camino independiente. En una reciente conversación con la revista Hola Argentina, Valentina habló profundamente sobre su vínculo con su padre, Mario Pergolini, una de las figuras emblemáticas de los medios de comunicación de Argentina. Aunque reconoce la dedicación de su padre a su carrera, Valentina destacó su intención de no seguir los pasos de Mario ciegamente, sino de abrirse su propio sendero dentro de las artes escénicas.
Desde temprana edad, Valentina mostró una inclinación natural hacia el arte. A los cinco años, ya experimentaba con la comedia musical y asistía regularmente a clases de teatro, movida por un instinto creativo que solo creció con el tiempo. A pesar de haber explorado actividades deportivas, su amor por el teatro siempre prevaleció. Este entusiasmo la empujó a perfeccionar sus habilidades en intensas sesiones de actuación, canto y danza, disciplinas que componen su vida diaria como artista.
La joven actriz respira arte en su vida cotidiana, equilibrando sus estudios en la licenciatura en Artes Escénicas en la UADE con experiencias vivas en el escenario. Ha acumulado un cúmulo de aprendizajes trabajando como asistente de producción en obras reconocidas como Rent y El Principito. Sin embargo, su verdadera consagración llegó en 2025, cuando deslumbró al ser elegida como Anna en la aclamada obra Despertar de primavera. Dirigida por Fernando Dente, este musical marcó un hito en su carrera, sintetizando años de esfuerzo y formación del más alto nivel.
La sombra de una figura como Mario Pergolini podría abrumar a cualquiera, pero Valentina ha adoptado una posición valiente y clara sobre su identidad como artista. "Lo admiro mucho, pero el suyo es un camino diferente al mío", manifestó. Estas palabras no solo son un reconocimiento honesto hacia su padre, sino también un manifiesto de su propia autonomía. En un entorno donde el nexo familiar puede sembrar dudas sobre los logros personales, Valentina subraya su independencia como indivisible de sus talentos y arduo trabajo.
Valentina Pergolini se consolida como una promesa en la escena artística, no por el legado familiar que lleva, sino por las huellas que está dejando por cuenta propia. Al proyectar una carrera más centrada en las artes escénicas, ella acorta la distancia entre la admiración que siente por su padre y la necesidad de afirmarse como una profesional única. Valentina dejó en claro que aunque el apellido Pergolini sea parte de su identidad, su trayectoria se escribe con sangre propia, vocación y, sobre todo, libertad de elección.