En qué situación se encuentra la causa contra un empresario cipoleño condenado por violación
En junio del año pasado, el empresario cipoleño Néstor Bergallo fue condenado a ocho años de prisión por el abuso sexual y violación de una joven, hija de un matrimonio amigo. A pesar de que en ese momento el tribunal rechazó el planteo de prisión domiciliaria, permanece recluido con tobillera electrónica en su domicilio. Un régimen más beneficioso que estar en una unidad penal.
Leé también: Quién es el imputado por balear a un hombre en el barrio Natania
En este tiempo, la defensa del imputado recorrió todo el espectro permitido para las apelaciones: desde el Tribunal de Impugnación al Tribunal Superior de Justicia. En las dos instancias se ratificó la sentencia original, dictada por los jueces Alejandra Berenguer, Julio Sueldo y Guillermo Merlo.
El 5 de marzo, el mismo tribunal que lo había condenado decidió aceptar el cumplimiento de la pena en forma domiciliaria, monitoreada por un sistema de tobillera electrónica, teniendo en cuenta el deterioro de la salud de Bergallo, quien tiene 81 años.
La audiencia en la que se le extendió la prisión preventiva por razones de salud. Foto: archivo.
La presentación ante la Corte Suprema se encuentra en el “limbo” de los expedientes que ingresan a esa instancia: quedan durante un largo tiempo a la espera de una definición. Que por lo general suele ser la aplicación del famoso “artículo 280”: el rechazo de la presentación por considerar “insustancial, carente de trascendencia o sin agravio federal suficiente”.
Los hechos
El empresario cipoleño fue condenado por los hechos ocurridos entre 2011 y 2012. La víctima, una joven a la que conocía desde la infancia y que era hija de una familia amiga, con la que habían compartido distintas instancias sociales.
Según la acusación de la fiscal Rocío Guiñazú, el imputado ejerció una conducta dominante sobre la muchacha y su entorno, y utilizó algunas creencias para cometer conductas abusivas. En el juicio, se lo imputó y condenó por la violación cometida en la zona de El Treinta.
En esa época, Bergallo tenía 67 años y la víctima 23.
Por qué no va preso
Hay un debate intenso en el ámbito judicial sobre la posibilidad de enviar tras las rejas a condenados por delitos sexuales mayores de 70 años. El Código Penal establece esa posibilidad, pero lo deja librado a la interpretación del juez. En general, siguiendo el primer criterio del Tribunal cipoleño, los magistrados aclaran que cada caso debe analizarse en forma particular. “Ser mayor de 70 años no es condición suficiente” para poder acceder por ese beneficio, explican.
En este caso, Bergallo se encuentra con prisión domiciliaria porque la sentencia no está firma, y por su delicado estado de salud.
La decisión volverá a analizarse cuando la Corte Suprema termine de definir la situación.