Encuesta en el Alto Valle: el 30% de las mujeres tiene más de un empleo y aun así no llega a fin de mes
Las políticas de ajuste económico implementadas por el gobierno nacional tienen un impacto directo en la vida cotidiana de mujeres y disidencias. Así lo refleja un relevamiento realizado durante junio por el Observatorio de Mujeres de la Matriz Latinoamericana (MUMALA), el Instituto de Ciencias Sociales y Políticas (ICEPSI) y profesionales de la Fundación La Ciudad, que encuestó de manera presencial a 402 personas en Neuquén capital, Plottier, Centenario y la región Confluencia.
La investigación formó parte de un estudio nacional desarrollado en 20 provincias y buscó medir cómo las medidas económicas modificaron los hábitos de consumo, el acceso a bienes esenciales y la salud física y emocional de las mujeres desde una perspectiva de género.
Un ajuste que golpea distinto
Mercedes Lamarca, integrante de la Fundación La Ciudad, explicó que el estudio parte del concepto de "feminización de la pobreza", que sostiene que en contextos de crisis económica las mujeres suelen ser quienes padecen con mayor intensidad las consecuencias.
"Desde el comienzo del gobierno de Milei se redujo el rol del Estado y las áreas vinculadas al acompañamiento de las mujeres fueron de las más afectadas. Eso tiene consecuencias concretas en cómo vivimos, cómo habitamos el territorio y cómo cambiaron nuestros hábitos de consumo", señaló.
Las encuestas fueron realizadas por más de 20 mujeres previamente capacitadas y se desarrollaron de manera presencial en universidades, centros urbanos, barrios populares, comedores y merenderos, alcanzando distintos sectores sociales.
Los datos que más preocupan
Uno de los resultados más contundentes es que el 74% de las personas encuestadas aseguró haber reducido gastos en indumentaria o actividades recreativas.
El informe muestra diferencias según el nivel de ingresos:
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Los sectores de mayores recursos recortaron gastos en vacaciones, actividades culturales, ocio y cuidado físico.
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Los sectores populares redujeron principalmente la compra de alimentos.
Otro dato relevante es que el 30% de las mujeres tiene pluriempleo, es decir, trabaja en dos o más actividades, pero aun así los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos del hogar.
Según Lamarca, esta situación genera un fuerte impacto en la salud. Muchas mujeres manifestaron síntomas de agotamiento, estrés y ansiedad asociados a la preocupación constante por llegar a fin de mes y a la imposibilidad de sostener espacios de cuidado personal.
Endeudarse para comer
El relevamiento también puso el foco en el crecimiento del endeudamiento. Gladys Aballay, referente de MUMALA, indicó que el 54% de las mujeres encuestadas tiene algún tipo de deuda.
Las principales formas de financiamiento son:
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billeteras virtuales,
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tarjetas de crédito,
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préstamos familiares,
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préstamos entre vecinos o barriales.
El estudio remarca que esas deudas no se destinan a consumos considerados suntuarios, sino a cubrir necesidades básicas, especialmente la compra de alimentos y ropa.
Además, se detectó un aumento en la compra de indumentaria usada o mediante circuitos de economía circular, como una estrategia para reducir gastos.
Los resultados serán presentados ante autoridades
Desde las organizaciones impulsoras explicaron que el objetivo del informe es transformar las percepciones sobre el impacto del ajuste en evidencia concreta.
Los datos serán presentados ante autoridades locales, organismos públicos, instituciones legislativas y concejos deliberantes para impulsar políticas públicas que atiendan las consecuencias económicas y sociales que atraviesan mujeres y disidencias en la región.