Tensión en el Concejo Deliberante de Fernández Oro por el barrio Aliwen: la versión del Municipio y el reclamo de los vecinos
La polémica por el proyecto del barrio Aliwen en Fernández Oro sumó una nueva voz. Luego de los incidentes registrados durante la sesión del Concejo Deliberante, donde se suspendió el tratamiento de la zonificación y se denunciaron destrozos en el edificio, los vecinos explicaron por qué reclaman la aprobación del proyecto y aseguraron que el objetivo principal es contar con energía eléctrica para las familias que ya viven en el lugar.
El presidente del Concejo Deliberante, Ariel Vidal, había señalado que la iniciativa no consiguió la mayoría especial necesaria para avanzar y que, tras los primeros votos negativos, un grupo de personas irrumpió en oficinas del edificio y provocó daños materiales. También confirmó que se radicó una denuncia por los hechos.
"No es una toma, los terrenos son nuestros"
Eduardo Álvarez, uno de los referentes del barrio Aliwen, explicó que el proyecto comenzó entre 2022 y 2023 a través de una cooperativa y aseguró que las tierras fueron compradas de manera legal.
"El barrio comenzó como un proyecto en 2022. Hace dos años la Municipalidad nos sacó materiales de construcción y, a partir de ese conflicto, decidimos asentarnos en los terrenos, que son nuestros. Tenemos los títulos de propiedad", afirmó.
Según explicó, el conflicto no está relacionado con la propiedad de la tierra sino con la categoría urbanística del sector, actualmente considerado zona productiva.
Un barrio "mixto" y no completamente urbano
Los vecinos sostienen que no buscan convertir el sector en un barrio urbano tradicional, sino obtener una zonificación especial que permita compatibilizar viviendas con actividades productivas.
"Pedimos que se trate como una zona especial, un proyecto mixto, semirrural. No queremos que sea urbano completo", indicó Álvarez.
Ese cambio, aseguró, permitiría acceder al único servicio que hoy consideran indispensable.
El principal reclamo es la electricidad
Álvarez explicó que el barrio ya resolvió por cuenta propia otros servicios básicos y que la prioridad es contar con una conexión eléctrica formal.
"Solo necesitamos poder colocar la luz. No estamos pidiendo que el municipio nos haga el agua ni las cloacas. El agua la tenemos por perforaciones y las cloacas funcionan con biodigestores en cada lote."
El referente vecinal advirtió que varias familias ya se instalaron en el lugar y que la red eléctrica provisoria podría colapsar si continúan llegando más vecinos.
"Ya hay familias viviendo y si se mudan diez o quince más, el sistema eléctrico no va a dar abasto."
Qué pasó durante la sesión
De acuerdo con los vecinos, la sesión de este jueves iba a ser el momento en que finalmente se debatiera la modificación de la zonificación, luego de varias reuniones y pedidos de documentación.
Álvarez aseguró que, durante el tratamiento, los concejales continuaron solicitando nuevos requisitos y que la sesión terminó en un cuarto intermedio.
"Quedamos en seguir charlando y presentar toda la documentación que nos pidan de manera definitiva. Los concejales que se quedaron nos dijeron que, si logramos consensuar esos puntos, están dispuestos a acompañar el cambio de zonificación."
Esperan que el proyecto vuelva al Concejo antes de fin de año
Tras los incidentes, ambas partes coincidieron en mantener abierta una instancia de diálogo. Mientras el Municipio sostiene que primero deben darse las condiciones institucionales para retomar el debate, los vecinos esperan presentar la documentación pendiente y que el expediente vuelva al recinto en los próximos meses.
"Esperamos que pueda tratarse otra vez antes de fin de año", concluyó Álvarez.