2026-10-05

Weretilneck cerró un circuito rural récord y ratificó el rumbo productivo de Río Negro

El stock bovino pasó de unas 400.000 a alrededor de 700.000 cabezas. La eficiencia reproductiva subió del 52% al 62%. La faena provincial alcanzó unas 170.000 cabezas anuales y la cantidad de animales terminados dentro de Río Negro se multiplicó por cinco.

Cinco rurales, cinco regiones y un mismo resultado: una producción que crece, invierte y mira hacia adelante. El Gobernador Alberto Weretilneck cerró el circuito de exposiciones de primavera con más de $4.700 millones movilizados, altos niveles de ventas y una ganadería que recuperó stock, mejoró genética, multiplicó la terminación y alcanzó récords de faena. “Río Negro no solo tiene una historia alrededor de la ganadería y la agricultura, también un futuro enorme”, afirmó.

El recorrido comenzó en Río Colorado, siguió por Viedma, General Conesa y Choele Choel y terminó en el Alto Valle. Durante cinco fines de semana, productores, cabañeros, entidades rurales y el Gobierno Provincial mostraron los resultados de una política sostenida durante años y una relación construida sobre diálogo, inversión y objetivos compartidos.

Weretilneck fue marcando en cada parada un mismo concepto: lo que hoy muestra la producción rionegrina no nació de una temporada favorable ni de una medida aislada. Es el resultado de años de trabajo de productores y de una política provincial que acompañó con financiamiento, infraestructura, genética, sanidad, riego, legislación y presencia territorial.

“Hay que tener fe, hay que tener esperanza, hay que tener decisión y no quedarse rendido”, resumió, al recordar el punto de partida: una provincia que después de la gran sequía había quedado con apenas unas 400.000 cabezas bovinas, y hoy ronda las 700.000.

De la crisis a una ganadería que vuelve a mirar lejos

Los números explican buena parte de la transformación. El stock bovino pasó de unas 400.000 a alrededor de 700.000 cabezas. La eficiencia reproductiva subió del 52% al 62%. La faena provincial alcanzó unas 170.000 cabezas anuales y la cantidad de animales terminados dentro de Río Negro se multiplicó por cinco.

La genética siguió el mismo camino. La provincia pasó de 10 a 25 cabañas bovinas, con reproductores rionegrinos premiados en las principales exposiciones y una presencia cada vez mayor en todo el circuito patagónico.

“Hoy nuestras cabañas tienen la mejor genética de la Patagonia”, afirmó Weretilneck, después de una temporada en la que los establecimientos provinciales volvieron a ocupar lugares centrales en las pistas.

El Programa Ganadero fue el hilo conductor de ese proceso: créditos para infraestructura y reproductores, asistencia sanitaria, herramientas para mejorar los índices productivos y una política que fue adaptándose a las necesidades de cada etapa.

Para el Gobernador, el mérito principal pertenece a quienes producen. “Esto que se logró es mérito de las mujeres y los hombres que, desde un campo, una industria o una cabaña, lograron el presente de la ganadería de hoy. Nosotros, desde el Gobierno, tenemos que brindar herramientas y acompañar”, sostuvo.

Más de $4.700 millones y una señal concreta de confianza

El circuito también dejó una respuesta contundente en los remates. Río Colorado vendió 129 bovinos, el 97% de la oferta, por $1.063 millones. Viedma comercializó 135 bovinos, el 93%, por $1.172 millones, además de 21 ovinos por otros $37 millones. General Conesa vendió 170 bovinos, el 92% de la oferta, por $1.369 millones. Choele Choel comercializó 103 bovinos, el 100%, por $749 millones. En el Alto Valle se vendió el 97% de los animales presentados, con operaciones por $310 millones.

Las ventas bovinas del circuito movilizaron $4.664 millones. Al sumar los ovinos comercializados en Viedma, el movimiento total alcanzó los $4.701 millones.

Weretilneck eligió leer esas cifras de otra manera: no como ventas, sino como inversión. “Cuando uno habla de inversión, habla de confianza, habla de expectativas y habla de esperanza. ¿Quién invierte esta cantidad de dinero si no hay confianza y, fundamentalmente, si no hay futuro?”, planteó.

Esa confianza fue también reconocida a lo largo del circuito por las propias entidades del sector. Dirigentes nacionales y provinciales destacaron la presencia permanente del Gobierno rionegrino, el diálogo con los productores y una agenda de trabajo construida en conjunto.

 

El próximo salto: producir acá lo que hoy se compra afuera

El crecimiento ganadero abrió un nuevo desafío. Río Negro necesita más alimento.

La superficie de maíz pasó de unas 12.000 a aproximadamente 28.000 hectáreas y las pasturas y producciones forrajeras superan las 50.000 hectáreas. Sin embargo, todavía existe un déficit de alrededor de 103.000 toneladas de maíz por año.

Cubrir ese faltante obliga a sacar unos US$22 millones anuales de la economía provincial entre producto y logística. La respuesta que Weretilneck fue planteando desde Río Colorado hasta General Roca es producirlo dentro de Río Negro.

“Nos faltan 10.000 hectáreas más en producción”, definió.

La estrategia une definitivamente agricultura y ganadería. Más maíz, alfalfa y pasturas cerca de los rodeos significan menores costos, más recría, más engorde, más terminación y una mayor parte del valor generado dentro de la provincia.

“Las dos van hermanas y van paralelas”, había explicado en General Conesa al referirse a agricultura y ganadería.

Valle Medio ya muestra ese camino: concentra alrededor del 50% de los animales que se engordan en Río Negro y unas 11.000 hectáreas de producciones forrajeras. En el Alto Valle, zonas como Valle Azul y Cervantes muestran las posibilidades de combinar riego, maíz, alfalfa y producción de carne. En el Valle Inferior, la agricultura también se convirtió en una base cada vez más importante para la actividad ganadera.

Infraestructura para el Río Negro que viene

La próxima etapa ya tiene obras y financiamiento. La Provincia obtuvo US$60 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para infraestructura productiva, con proyectos destinados a ampliar el riego y la electrificación en distintas regiones.

En General Conesa, la infraestructura eléctrica construida previamente con el Plan Castello dejó la base para extender ahora la producción hacia Guardia Mitre y Negro Muerto. En Valle Medio se proyectan obras sobre Margen Norte y nuevas áreas bajo riego. En el Valle Inferior continuará la modernización del sistema existente.

La lógica es la misma en cada región: el Estado construye la infraestructura estructural y genera condiciones para que después productores y empresas inviertan, produzcan y agreguen valor.
“Estamos convencidos de que en la ganadería y en la agricultura de Río Negro toda inversión que haga el Estado va a tener un beneficio enorme, no solo para el sector sino para toda la actividad”, sostuvo Weretilneck.

A esas obras se suman $10.000 millones para sistemas de riego agrícola y el PAR Maquinaria por $3.000 millones, destinado a equipos agrícolas, ganaderos y forrajeros, además de herramientas de financiamiento, garantías y líneas específicas para nuevas inversiones.

La política provincial también incorporó nuevas reglas para acompañar ese crecimiento. Durante el año se actualizaron las leyes de Marcas y Señales, Fauna y Carnes, con modificaciones trabajadas junto con las entidades rurales, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo y la Legislatura.

Una producción histórica dentro de una provincia que cambia

El cierre del circuito dejó además una definición política de Weretilneck sobre el lugar de las actividades tradicionales dentro de la nueva etapa que atraviesa Río Negro.

La expansión energética y los grandes proyectos de exportación no reemplazan la identidad productiva provincial. La complementan y generan nuevas oportunidades.

“Más allá del gas, más allá del petróleo y de lo que está pasando en el mar, Río Negro no solo tiene una historia alrededor de la ganadería y la agricultura, sino también un futuro enorme”, afirmó.

Para el Gobernador, la provincia tiene frente a sí dos de las demandas centrales del mundo: energía y alimentos. Y tiene condiciones para producir ambas a gran escala.

El circuito de rurales dejó así algo más que campeones, remates y exposiciones. Mostró una provincia que salió de una de las peores crisis ganaderas de su historia, recuperó su stock, desarrolló genética propia, produjo más alimento, incrementó la faena y volvió a invertir.

Y dejó planteado el próximo desafío: transformar agua, tierra, energía e infraestructura en otras 10.000 hectáreas productivas para que cada vez más de lo que necesita la ganadería rionegrina se produzca en Río Negro.

“Después de tanta tristeza, tanto dolor y tantos sinsabores, nuestra ganadería y nuestra agricultura están viviendo un momento espectacular”, resumió Weretilneck en el Alto Valle.

El punto de partida fue la recuperación. El objetivo ahora es crecer.

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