Feria del libro: el Centro de Escritores tendrá su propio stand
Los integrantes del Centro de Escritores César Cipolletti están más que contentos. Por primera vez tendrá un stand propio en el marco de la Feria del Libro de la ciudad, que se inaugura este viernes a las 20.30 en el Complejo Cultural. Y lo sienten como una especie de “reivindicación histórica”, al tiempo que recuerdan que fueron los autores de la iniciativa que ya cumple 21 ediciones.
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Según las cuentas que se pueden sacar, porque la memoria a veces falla y patina, la primera feria tuvo un carácter casi amateur y se desarrolló en 2003 en el local ubicado sobre la calle Roca, frente a la plaza San Martín. Allí donde antes y después funcionó el conocido Plaza Bar.
“En ese momento estaba desocupado y hablamos con los dueños para que nos presten el espacio; convencimos a los libreros de Cipolletti y fue un éxito de gente. Después lo hicimos con la Biblioteca y fue mejor porque ya teníamos experiencia. El tercero se realizó en la Asociación Española, y ese fue el despegue”, recordó Pascual Marrazzo, presidente del Centro de Escritores.
El escritor y empresario cipoleño resaltó que en esa edición “ya invitamos a libreros de Neuquén, vinieron escritores de Roca, y la Feria empezó a tener una dimensión distinta. A partir de allí empezó a tener un vuelo especial”.
Con el orgullo vienen las obligaciones: “tenemos que decidir urgente qué vamos a poner en el stand. Pero a una feria del libro la visten los libros. Y material tenemos”, resaltó.
Marrazzo destacó la importancia de esta feria en el marco regional: “a la historia que tiene, el arraigo, le agrega una infraestructura única. Tiene el teatro, un cine, una sala de exposiciones. Pocas ciudades de la Patagonia pueden ofrecer algo similar”.
Escritores, de cumpleaños
El 3 de octubre pasado, los autores cipoleños celebraron el 32 aniversario de la Casa del Escritor, que está ubicada en el Paseo del Ferrocarril, al lado de la estación de trenes. El entonces intendente, Jorge Ocampos, le cedió al Centro lo que habían sido antiguas oficinas del Ferrocarril del Sur.
Empezaban las privatizaciones, el ferrocarril pasaba a manos empresarias que no querían saber nada de mantener instalaciones que no utilizaba, y para los escritores fue un lugar para poder desarrollar sus inquietudes. “Hubo mucho trabajo, mucho esfuerzo que pusimos todos los que pasamos por ese lugar. Estaba abandonado; eran tres oficinas. Y de a poco logramos que tuviera forma de casa”, precisó.