2026-10-12

SUPERACIÓN

Valentín Yankelevich contó quién lo protegió de la violencia de su padre cuando murió Romina Yan

Valentín Yankelevich reveló quién lo rescató de la violencia de su padre tras la muerte de Romina Yan

Valentín Yankelevich, conocido por ser el hijo de la aclamada actriz Romina Yan, ha roto el silencio sobre los momentos más oscuros de su infancia tras el fallecimiento de su madre. En una estremecedora conversación, compartió cómo un allegado cercano le ayudó a sortear la violencia doméstica ejercida por su progenitor, Darío Giordano, en un periodo de angustia y desconsuelo extremo.

El destino de Valentín, y su hermano Franco, dio un giro decisivo cuando su desesperado clamor de auxilio fue escuchado y protegido por su abuelo, Gustavo Yankelevich. Recordó el pide ruego "Por favor, no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más allí" dirigido a las autoridades durante las diligencias judiciales para entregar el testimonio de violencia del que había sido víctima. Aquella valiente acción culminó en otorgar la tenencia de los hermanos a su abuelo materno, librándolos de un ciclo cruel de agresiones físicas y emocionales.

Durante el lapso de tiempo posterior a la partida prematura de su madre, Valentín comentó que la vida junto a su padre se tornó en un tormento que incluía maltratos físicos y psicológicos. “Era un hogar lleno de golpes e incomprensión", memoró con tristeza al ilustrar cómo abundaban los castigos —desde tirones de cabello hasta encierros en su cuarto— limitando severamente su capacidad de encontrar paz o felicidad.

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A lo largo de los años, el joven ha reflexionado sobre las cicatrices invisibles que trae consigo el abuso psicológico: “El golpe físico tiene un dolor efímero... Pero el maltrato psíquico es algo que te acompaña mucho más tiempo", aseguró, destacando cómo estas experiencias dislocaron su mirada hacia el futuro hasta toparse con uno que le duele nombrar como padre.

En un acto simbólico lleno de significado y sanación, hacia sus 18 años, Valentín eligió legalmente cambiar su apellido, adoptando así el de Yankelevich en reconocimiento de aquel que asume como su verdadero padre, su abuelo Gustavo. "Valoro cada enseñanza y cada momento junto a él", afirma Valentín al describir el vínculo y aporte inquebrantable de su abuelo en su crecimiento.

Hoy, trascurridos los años, Valentín Yankelevich ha emergido sobre sus propias caídas para afirmar con emoción sostener un nuevo pacto de esperanzas. “He aprendido a abrazar la vida con gusto", expresa, encaminándose con firmeza junto a su soporte de siempre, su abuelo, a sus ilusiones más sobresalientes como es la pasión por el automovilismo en TC2000. "Recorrer el presente de la rueda del destino a través de mis visiones es hoy un triunfo inmenso" mantiene el joven que desenredó el camino de penalidades para atesorar la redención de un futuro prometedor.

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